Un brusco golpe de timón, al ritmo de la interna
Si la grandeza de un partido político se mide por sus internas, el radicalismo sigue siendo un gran partido. Javier Cámara.
Si la grandeza de un partido político se mide por sus internas, el radicalismo sigue siendo un gran partido. Lo que ocurrió ayer con el sorprendente intento de desplazar al actual presidente del bloque legislativo de la UCR pone en evidencia esta condición. El Partido Justicialista, nunca exento de internas, reivindica esta característica con el dicho atribuido a Juan Domingo Perón, que compara las riñas partidarias con las de los gatos. "Cuando éstos se pelean –dicen–, en realidad se están reproduciendo".Pero una cosa es que lo diga el peronismo, que en la actualidad gobierna el país y esta provincia, en este caso con una cómoda mayoría de 44 bancas, y otra es que lo argumente el radicalismo, tercera fuerza política en la Unicameral, con 11 legisladores, uno menos que el juecista Frente Cívico.Es cierto que en el espacio político provincial, la UCR tiene aspiraciones reales de recuperar terreno en 2015, a partir de la oportunidad que representa gobernar la Municipalidad de Córdoba y otras intendencias importantes, como la de Río Cuarto, donde fue reelegido Juan Jure. Pero no está claro que las peleas radicales de hoy, y menos las que se dan en el seno del bloque parlamentario, impliquen un apareamiento reproductivo. Sobre todo, cuando el que aparece perdiendo en esta disputa es el único dirigente que hoy se asoma al horizonte provincial con posibilidades reales de aspirar a algo más en 2015, si es que le va bien en el siempre complicado municipio capitalino.La "destitución" del mestrista Luis Brouwer de Koning sería, pese a lo que argumentan sus vencedores, una derrota de Ramón Mestre, a menos de tres semanas de la elección interna por el Comité Capital. Y sería una clara victoria de Oscar Aguad, de Miguel Nicolás y de Juan Jure a través de sus hombres en la Unicameral, que contaron con la ayuda de Carlos Felpeto.Demasiados años llevan en estas lides los más conocidos de los nombrados como para que se queden de brazos cruzados viendo a Mestre quedándose con todo. Con todo lo poco que por ahora tiene para repartir.

