De las batallas y sus madres
Está claro que para el Gobierno nacional y para los intereses de su relato, la disputa con el Grupo Clarín es la “madre de todas las batallas”, como han señalado varios funcionarios kirchneristas. Javier Cámara.
Está claro que para el Gobierno nacional y para los intereses de su relato, la disputa con el Grupo Clarín es la "madre de todas las batallas", como han señalado varios funcionarios kirchneristas. En este afán, a medida que se aproxima el 7 de diciembre (7D, según el poder central), el Gobierno ha puesto todas sus energías en limitar las posibilidades de que la Justicia dirima con independencia e imparcialidad (esto es, sin intervenciones de las partes interesadas), la constitucionalidad o inconstitucionalidad del artículo 161 de la denominada Ley de Medios, cuestionado por el Grupo Clarín. Con ese propósito, hace dos semanas, representantes kirchneristas en el Consejo de la Magistratura aplicaron de manera sui generis la reglamentación para otorgarle puntos extras a una funcionaria K (trabaja en el Onabe) y ubicarla entre los postulantes a ocupar el juzgado donde se tramita la causa. Advertidos de la jugada, y del objetivo que la impulsó, los miembros de la minoría opositora en el Consejo se abroquelaron para impedir el nombramiento. Y el contraataque del Gobierno tuvo varios destinatarios del ámbito judicial, y fue encabezado por el propio ministro de Justicia, Julio Alak. Denunciaron a los miembros de la minoría en el Consejo de la Magistratura; denunciaron a uno de los camaristas que, con la anuencia de la Corte Suprema, designó jueces subrogantes para cubrir la vacancia del juzgado en cuestión. Alak se encargó de recusar a los tres subrogantes designados por ese método (dos de ellos renunciaron por violencia moral) y recurrió a la Corte para que se modificara la forma. Y lo logró. Ayer, además, senadores K impulsaron una pronta aprobación del mecanismo judicial conocido como per saltum , que permite recurrir directamente a la Corte para casos de "gravedad institucional".Todo esto llevó al titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, a decir que no van a ceder a presiones políticas o económicas.En fin, la disputa por una causa, más allá de la importancia que le dan las partes, derivó en una fricción institucional entre los tres poderes de la República. Fricciones que padecieron y padecen jueces, conjueces, subrogantes y fiscales que no sólo tienen a cargo la causa Clarín, la "madre de las batallas" del Gobierno. Sino, también, las "batallas" de los justiciables comunes, los ciudadanos, más ligadas a las necesidades cotidianas que al poder.

