Bailando con su sombra
Complicado y aturdido, un dirigente político puede rastrear una mesa de elecciones favorable en un rincón de los hielos antárticos para socorrer al silencio en una noche de derrota.
Complicado y aturdido, un dirigente político puede rastrear una mesa de elecciones favorable en un rincón de los hielos antárticos parasocorrer al silencio en una noche de derrota. Pero el mismo recurso, usado tres días después, es sólo una muestra de una apasionada vocación por el desconcierto. El procedimiento de primarias ha transformado las elecciones legislativas en unos comicios de doble vuelta. La presidenta decidió iniciar la campaña del balotaje con, al menos, tres errores consecutivos: agrupar a todos los adversarios en su contra, revoleando desprecios sin nombre y reproches sin objetivo; convocar a un plebiscito de la gestión económica sin que haya superado su reciente ciclo de baja, y proveer una consigna de campaña hecha a medida para la mofa del adversario: ganamos en la Antártida y en la comunidad de los Qom. Una plana mayor de gobernadores e intendentes observaba impasible. Profesionales de un oficialismo de irreductible bandera blanca, sin sello ni marca, parecían recordar el olfato descortés de Hugo Moyano, que el martes habló de "olor a cala".¿Cómo llegó Cristina a ese mensaje de ayer? Una sola conclusión es posible: dialogando con nadie. Vale repasar algunas opiniones que escuchó. ¡Ni un paso atrás! La Cámpora enardeció con un grito propio de las contraofensivas mesiánicas. Según parece, para el ultracristinismo es un dato evidente el creciente respaldo popular al Gobierno. ¿Para qué detenerse a revisar la realidad si sólo se han perdido 4 millones de votos? Carta Abierta. Horacio González amagó: "Es un lugar común admitir los errores sin decir cuáles son". Pero sostuvo que el Gobierno no mermaante los electores por sus deficiencias, sino por su reformismo atrevido. Puede traducirse así: el Gobierno perdió por hacer cosas buenas que el populacho no entiende. La maza. Ricardo Forster archivó con displicencia la reforma constitucional propuesta el 23 de abril pasado. Con una doble falacia: si ya es un muerto, el fantasma de la re-reelección no fue sepultado por el oficialismo, sino por los votantes. Y si para el pueblo es reprochable, el filósofo Forster no lo admitirá ni con un mazazo de votos en contra. Más pragmático, Horacio Verbitsky envió a Cristina al bronce. De candidata a gran electora. En el peronismo, se llama jubilación. Silencio. Es probable que Cristina también haya escuchado a Daniel Scioli. Y en la desesperación de ese eterno silencio, apuró el recuerdo de la gélida base Marambio.

