Atrapados por la pelea nacional
“El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, dice el viejo proverbio árabe. Luis Kempa.
"El enemigo de mi enemigo es mi amigo", dice el viejo proverbio árabe que desarrolla el concepto por el cual dos partes que tienen un enemigo en común deberían poder trabajar juntos para obtener una victoria conjunta contra él. Pero, la pelea entre la presidenta Cristina Fernández y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, dejó atrapados a sindicalistas cordobeses en una contradicción que los muestra "amigos" por igual de quienes ahora son enemigos entre sí. Por caso, los titulares de los sindicatos de Luz y Fuerza, Juan Leyría, y de los municipales (Suoem), Rubén Daniele, se declaran defensores del modelo nacional que encabeza Cristina, pero fueron dos de los principales gremios que en Córdoba apoyaron el paro nacional de camioneros lanzado por Moyano el miércoles pasado. La disputa de la Presidenta con quien fuera uno de sus principales aliados dejó desconcertado a buena parte del gremialismo cordobés que, en algunos casos, busca reposicionarse ante la nueva realidad.Un ejemplo es el titular de la CGT Unificada, José Pihen, quien hace poco más de un mes junto al ministro de Trabajo provincial, Omar Dragún, se pronunció por la reelección del camionero, pero a partir de la huelga se distanció de Moyano y ratificó su defensa del modelo.Dragún nunca simpatizó con Cristina y mantuvo bajo perfil en la disputa, aunque su delfín en el Smata, Ángel Tello, se vio forzado por "las bases" del gremio mecánico a sumarse al paro e ir a la Plaza de Mayo. Inclusive muchos delegados, entre ellos los de Volkswagen, cuestionaron al Smata por falta de acción en defensa del reclamo por el Impuesto a las Ganancias. Como ocurrió en otros momentos de la historia sindical cordobesa, la conducción provincial del Smata no está en sintonía con la nacional que encabeza el kirchnerista Ricardo Pignanelli.El interrogante que se plantea es cuál será el posicionamiento que adoptará la CGT delasotista –que reúne a unos 80 gremios– cuando se defina dentro de 10 días la elección en la CGT nacional, proceso que se encamina a una inevitable fractura que puede llevar a la existencia de hasta tres centrales obreras y una fragmentación sindical.

