Amia: a 16 años, sigue el reclamo de justicia
En Córdoba, se soltaron 85 globos blancos, uno por cada víctima. En todos los discursos se pidió por el esclarecimiento del atentado del 18 de julio de 1994.
El rabino Marcelo Polakoff rezó la oración de duelo e hizo sonar el shofar -un cuerno milenario- con un sórdido silencio de fondo que cerró con solemnidad un nuevo reclamo de justicia por las 85 víctimas del atentado a la Amia, ocurrido el 18 de julio de 1994.
El acto en Córdoba se desarrolló ayer al mediodía en la explanada del Cabildo, con las banderas a media asta en señal de duelo, por un decreto del intendente Daniel Giacomino, representado por su secretario de Gobierno, Walter Arriola.
El primero en dar paso a la palabra fue Sergio Suppo, secretario de Redacción de La Voz del Interior , quien, pensando en el Bicentenario de la patria, evocó la herida abierta que el golpe a la mutual dejó en la Argentina, no sólo en una comunidad.
Suppo recordó que el "drama alberga la esperanza como un consuelo pero también como un sentido para la memoria. Y la memoria como un destino hacia la paz. Memoria para saber qué esperanza podemos tener".
Las 85 vidas que truncó la explosión en el edificio de la calle Pasteur fueron nombradas mientras se soltaban 85 globos blancos que se unían en el cielo. "Es un ruego que en los próximos años podamos seguir reuniéndonos por la memoria y que no haga falta que nos juntemos por la justicia. Es fundamental el esclarecimiento para la paz", declaró el titular de la Daia Córdoba, Ernesto Teicher, quien resaltó la figura del fiscal Alberto Nisman, y señaló: "Hay una urdimbre, la conexión local continúa".
Juan Schiaretti destacó el valor de "la verdad". "Seguiremos viniendo todos los años para rendir homenaje a las víctimas y para que nunca nos olvidemos de las acciones atroces". El senador Luis Juez dijo sentir "vergüenza" por escuchar el mismo discurso durante 16 años.
Al acto acudieron funcionarios de la Justicia Federal y representantes de diversas comunidades religiosas y universitarias.

