El ajuste comenzó en la cuna del kirchnerismo
Los cordobeses vemos por televisión el humo de los piquetes de los manifestantes santacruceños. Julián Cañas.
Los cordobeses vemos por televisión el humo de los piquetes de los manifestantes santacruceños. Parece una realidad lejana, a más de 2.500 kilómetros de distancia. Sin embargo, si se analiza con algo de profundidad la realidad de muchas provincias –entre ellas, Córdoba– se puede concluir que no se está tan lejos de un ajuste económico que puede generar el reclamo de los gremios estatales.Cada provincia tiene sus particularidades y no se trata de comparar. Pero tampoco hay que ser adivino para advertir que si la presidenta Cristina Fernández no salió en auxilio de la provincia que se considera la cuna del kirchnerismo, es poco probable que tenga una actitud distinta con otros distritos que están en las antípodas de las políticas que idea la Casa Rosada.No es un dato menor para el resto de los gobernadores que el intento de ajuste (emergencia económica y reforma jubilatoria) haya comenzado por la provincia donde surgió la corriente política que hoy gobierna el país.En el sistema provisional, Santa Cruz tiene algunos privilegios difíciles de sostener en épocas de estrechez económica. Las mujeres se jubilan a los 50 años, con 28 años de aportes. Los hombres lo pueden hacer a los 54 años, con 30 años de aportes. Pero tal vez el punto más polémico es que el haber jubilatorio en Santa Cruz se determina según la remuneración actualizada del mejor cargo o categoría más alta que ocupó durante un año consecutivo, en los últimos 10 años. En el sistema nacional, el primer haber jubilatorio se calcula por el promedio de los últimos 10 años de salario como activo. A su vez, en Córdoba se tienen en cuenta los últimos cuatro años para promediar el primer sueldo como pasivo. Hay indicios de que en una futura negociación por el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) exigirá al gobernador José Manuel de la Sota que "armonice" con el sistema nacional ese período de donde surge el haber de los jubilados.Más allá de que el miércoles pasado la Nación alivió las finanzas de 17 provincias (entre ellas, Córdoba) prorrogando por 24 meses el Plan de Desendeudamiento, no hay dudas de que se avecina un año de vacas flacas para la economía nacional. En este contexto, De la Sota tiene que negociar con la Casa Rosada un nuevo acuerdo por el déficit de la Caja de Jubilaciones. Además, el nuevo gobernador tratará de cobrar la deuda de 1.700 millones de pesos que la Nación acumula con Córdoba, que pone en aprietos a la gestión delasotista, como antes lo padeció su antecesor Juan Schiaretti.La realidad de la provincia cuna del kirchnerismo no es un buen anticipo para De la Sota y sus colegas del resto de país. Ajuste es la palabra más temida por los gobernantes y la que más reacciones genera en la gente, especialmente en los gremios que dependen del Estado.Para no ir tan lejos, en Córdoba el sector de la salud hace cuatro meses que está con medidas de fuerza. Desde el Gobierno provincial levantan la bandera del diálogo, pero hasta el momento no pudieron hacer una oferta de aumento salarial concreto, porque todo depende del resultado de la negociación con la Casa Rosada.

