Una agenda que delata el atraso de la ciudad
En los debates preelectorales de la Capital campea una amarga sensación de déjà vu. Rubén Curto.
Pasan los comicios, rotan los candidatos, asoman nuevos partidos, se potencian viejas y nuevas urgencias, pero siempre –o casi siempre– en los debates preelectorales de la Capital campea una amarga sensación de déjà vu . Los temas urbanos en discusión y también la forma en que se promete abordarlos tienen, en líneas generales, una permanencia temporal a prueba de cualquier calendario.Bien podría ser este el síntoma más contundente de lo poco que logra avanzar la ciudad para saldar de una vez sus asuntos irresueltos.Con mejoras parciales y fuertes retrocesos –según los casos–, hay una larga lista de urgencias que se repiten. Es como si quedaran allí, inmortalizadas, en la agenda pendiente de los gobiernos locales.La referencia podría ser mucho más extensa, pero en honor a la brevedad podríamos repasar sólo tres frentes emblemáticos: Ordenamiento del transporte. Tras la quiebra masiva de empresas que se registró en la década de 1990 y la fallida licitación de 2001, el sistema todavía no halló un cauce definitivo. ¿Recetas? Para todos los gustos: más colectivos, rediseño general, subterráneo... y una larga lista de etcéteras que todavía no logran cerrar el debate. Relación con el Suoem. Luis Juez decía que venía a restaurar el desquicio heredado de Germán Kammerath. Daniel Giacomino afirma que perdió dos años en corregir los desaguisados de Juez. Hoy, varios prometen "orden" y reponer el principio de autoridad. ¿Otra vez el contador a foja cero? Descentralización operativa en los CPC. No hay campaña en que no se la haya prometido y luego, sistemáticamente, olvidado. La persistencia perenne de estas cuestiones estructurales en la agenda local explica bastante, por cierto, la aparición de no pocas coincidencias en los núcleos duros de las plataformas de distintos candidatos.Todo indica que el próximo 18 de septiembre los ciudadanos estarán compelidos a elegir al sucesor de Daniel Giacomino más bien por el grado de simpatía que le genere el soporte político-partidario de cada candidato o bien por el carisma y credibilidad individual que estos les merezcan.Bien podrían ahorrarse los publicistas partidarios la tarea de diferenciar propuestas que, en lo medular, no se diferencian demasiado. Los déficits de la ciudad están más expuestos y vigentes que nunca, a partir de su acumulación en los últimos años.Quizás por eso, cuando los candidatos repiten –con distinto énfasis– que van a poner límites al Suoem, que habrá áreas operativas en los CPC, que el transporte será eficiente y que remiseros y taxistas no pelearan como perros y gatos, aflora la sensación de que a esta película ya la vimos.Ojalá que esta vez sea la última reposición en cartel y que dentro de cuatro año nos veamos forzados –por los avances logrados– a renovar el libreto. Es que la ciudad ya no aguanta seguir atrasando tanto.

