El absurdo como norma
Nueve días de paro en un área sensible del municipio, infinitas situaciones de riesgo que podrían evitarse. Virginia Guevara.
Nueve días de paro en un área sensible del municipio, infinitas situaciones de riesgo que podrían evitarse, y una protesta que se extiende porque la segunda ciudad del país –que paga salarios muy superiores al resto de las administraciones– no les compró los uniformes de trabajo a sus inspectores de tránsito. Créase o no, esa es hoy la causa principal del paro. El absurdo es la regla en todos los frentes: el municipio no resolvió aún si descontará los días no trabajados, y como los conflictos constituyen la normalidad en Palacio 6 de Julio, ninguna autoridad laboral convocó a las partes para que se levante el paro, como si la huelga no existiera. Al igual que la decisión gremial de parar por tiempo indeterminado por falta de camperas, estas cosas sólo ocurren cuando el empleador es la Municipalidad de Córdoba. ¿Por qué no tienen los inspectores la ropa que el municipio debe darles? Por la misma razón que las escuelas municipales no estuvieron listas para el inicio de clases: imprevisión, dejadez administrativa, permanente falta de recursos y ausencia total de autoridad en todos los niveles de mando del Palacio 6 de Julio.Para completar el sinsentido, el intendente Daniel Giacomino intentó una explicación política, y dijo que los delegados son juecistas. También hay peronistas y radicales entre esos gremialistas. Y entre los 520 agentes que están de paro hay casi tres centenares de jovencitos –en su mayoría, hijos de municipales– que se volvieron inspectores antes de saber siquiera las normas de tránsito y que le deben el decreto de designación al propio Giacomino.

