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Tener el dato es su negocio

Claudio Bolotnicoff está al frente de una empresa dedicada al manejo de datos de deudores morosos de larga trayectoria en Córdoba. A la tecnología de la información le agrega el estilo creado por su padre: el chequeo manual de la info.

24 de junio de 2013 a las 12:01 a. m.
Tener el dato es su negocio
Dentro del mercado. Claudio Bolotnicoff en el centro comercial de Córdoba, donde se ubica la mayoría de los clientes que atiende Seven desde hace medio siglo (José Hernández/La Voz).

A mediados de los ’50 su padre creó una empresa que rápidamente se convirtió en un asistente principal del comercio de Córdoba mediante el listado de los deudores morosos. Claudio Bolotnicoff le imprime ahora su propio sello a Seven, una base de datos suficientemente conocida en el mercado, incorporando la tecnología para el manejo de la información, pero sin dejar de lado la vieja receta de trabajar manualmente cada uno de los datos que llegan a la oficina.

–Trabajo feito el suyo… ¿no?

–Al contrario. Cuando viene la gente con un problema y se va con una solución, aunque no sea nuestro problema, nos sentimos bien. Uno se da cuenta de que el deudor es una persona que no sabe qué hacer. Si yo siento que no sé qué hacer, me gusta que me ayuden. En ese contexto, cumplimos con nuestro trabajo.

–¿Cuál es su trabajo? ¿Listar morosos?

–Nuestro trabajo no es publicar morosos y que la financiera recupere la mora. Nuestro trabajo es en realidad ayudar a la gente y que la financiera gane lo que tiene que ganar. Hay que partir del hecho de que la persona morosa no es mala persona en sí misma, sino que tiene problemas. En consecuencia hay que darle una mano.

–Pero desde afuera uno piensa que el maldito es el Seven. No me diga que no.

–Creo que a nosotros la gente no nos ve mal. Tenemos 54 años en el mercado y el tiempo fue mostrando que si uno es deudor moroso, lo vamos a publicar, pero cuando arregla su situación lo sacamos automáticamente.

–Eso era lo difícil con anterioridad a la ley de “habeas data”, hecha en el año 2000.

–Nunca tuvimos problemas con eso. Los problemas han sido escasos comparados con otras bases de datos en las que uno se entera que existieron muchos problemas. Jamás tuvimos un juicio por el habeas data, ante un problema lo hemos solucionado como corresponde. La gente se va tranquila.

–¿Cómo definiría a la empresa? ¿Es una base de datos? ¿Una calificadora?

–Seven es un medio, como un diario o una radio, transmitimos algo.

–¿Cómo un medio de comunicación, dice...?

–Exacto. Soy licenciado en publicidad, por lo tanto me siento así. Yo informo a la comunidad algo que alguien me dice que ocurre. Ahora, si lo que me va a decir está mal, no lo digo. Y si lo dije y por alguna circunstancia está mal, automáticamente lo corrijo. Eso está en nuestra naturaleza desde que la empresa fue fundada por mi padre hace 54 años.

–La empresa vio crecer al comercio de Córdoba, digamos.

–Esta firma se caracteriza porque los empleados entran a trabajar, se ponen la camiseta y se jubilan aquí. Y trabajamos de una determinada forma, realmente es una familia, no sabemos hacer las cosas de otra manera. Chequeamos los datos a fondo antes de publicarlos. Y algo más (hace una pausa).

–¿Qué?

–En el manejo de bases de datos ya casi nadie tiene atención al público personalizada. Las cosas se resuelven por vía del teléfono. Conservamos la tradición abierta por mi padre y la gente puede venir a ver su situación y corregirla aquí.

–¿Por qué él se metió en esto que no es como vender pan, digamos?

–En 1956 era representante de Massalin en Córdoba, con eso empezó a conocer gente y advirtió que los comercios tenían por entonces muchos problemas de morosidad. Habló con uno y con otro y convenció a los comerciantes de que le dieran esa información.

–¿Era una forma de proteger al dador de créditos?

–Claro, pero en ese camino tuvo un problema. Los comerciantes no querían que sus colegas se enteraran de que no les pagaban, les daba vergüenza. Entonces él tuvo que hacer toda una tarea de ablande del cliente. Debía ir al comercio, ver la mora, cargar las planillas, hacerlas firmar, volver a su oficina, editar el libro de morosos del Seven y publicarlo. Acá tiene los últimos (saca dos libros gordos con datos y más datos).

–¿Usted califica el riesgo de uno a cinco, como en el sistema financiero?

–El Seven da la información, no califica nada. Suministro los datos de la persona que debe: se llama así, tiene tal domicilio, tal mora y nada más. No damos montos de mora, ni ninguna otra cosa. Mi cliente se sentará a analizar a quién le debe el postulante de su crédito y toma su decisión. Si fuera por mí, habría que usar las bases de datos a rajatabla, pero esa no es mi función.

–¿Por qué se llama Seven? Servicios…

–Servicios de Venta, surgió con un amigo que era publicista. Antes su idea era bautizarlo como Tero, porque el tero avisa.

–¿Su cliente es siempre el que da el crédito?

–Exactamente. Proviene de distintos rubros, hay créditos de financieras pero también hay créditos de personas que alquilan su casa. Si alguien no le paga, eso es un moroso, mientras haya documentación que respalde una deuda yo puedo publicarla.

–¿Y cuál es la seguridad y certeza de ese dato?

–Firmamos un contrato en el que yo hago responsable al cliente de la información que me proporciona. Si incumple esa exigencia, las consecuencias jurídicas son múltiples, una de ellas por la violación de la ley de habeas data. Pero le digo una cosa, de esos casos no hemos tenido nunca. Lo que en general quieren nuestros clientes son soluciones, cobrar una deuda y punto. Nadie apunta a un perjuicio contra el deudor.

–¿Qué tipo de clientes tiene?

–El 95 por ciento de las financieras de Córdoba están adheridas al Seven y significan el 45 por ciento de la cartera. El resto es variado, tenemos colegios, universidades, de todo un poco. Independientemente de la tecnología que empleamos, aún somos muy manuales en el trabajo. Trabajamos muy cerquita de la información y eso le da mucha tranquilidad al dador de crédito. Se queda tranquilo de que el dato que ve en su pantalla es el correcto.

–¿Qué lo diferencia de otras bases de datos?

–La calidad de la información, la baja conflictividad, ni siquiera los morosos tienen problemas, cuando pagaron desaparecieron. El total de permanencia de un historial puede llegar a los cinco años como máximo, según la ley.

–¿Ahí se cae el dato?

–Cinco años es el lapso máximo de permanencia de la historia. Una persona debe durante tres años, va y paga, yo lo puedo mantener en el historial dos años más, ahí se levanta el dato. Si en ese transcurso la persona vuelve a estar morosa por la misma cuenta, lo podemos publicar sólo por ese lapso, un año, ocho meses, lo que sea hasta cumplir los cinco años.

–¿Ese registro no queda dando vueltas por la atmósfera?

–No, no podemos. Por ejemplo, la ley de tarjetas de crédito prohíbe publicar morosidades. Aquí lo hacemos así. Por eso no tenemos conflictos, cumplimos con la ley, me beneficie o me perjudique. Pero le digo algo, nadie me pidió nada por atrás al estilo, “che, dejame la base que se cayó”. Nadie. Insisto, el dador de crédito no quiere problemas.

–Este es un mundo de cientos de miles de datos.

–De millones, aquí tenemos 43 millones de datos, un millón y medio de morosidades, 35 millones de datos de validación de identidad, domicilio. La base del Banco Central reúne más de 70 millones de datos y tenemos permitido usarla porque incluye información a nivel nacional.

–¿Cuántas personas están incluidas en el registro?

–No lo sé individualmente por cantidad de personas, tenemos cuántas morosidades hay en el registro. El año pasado tuvimos 200 mil morosidades, puede darse que una misma persona tenga varias morosidades al mismo tiempo. En el ciclo de cinco años, son alrededor de 1,5 millón de morosidades. Para explicarme, en 2012 entraron 195 mil registros de morosos, pero se bajaron 223 mil. De estos, algunos salieron por el habeas data , no porque hayan pagado.

–¿Y cómo está el momento? ¿Subió o bajó la mora?

–En 2001, durante esa crisis terrible, la morosidad superó ampliamente a los informes. Ahora la cantidad de informes bajó más de la mitad, pero sigue la relación más alta que la morosidad. No es aquella crisis. El dador de crédito se fija más antes de financiar, pide más informes que en otras épocas y hay menos morosidad.

–Es duro pedir un crédito con estas exorbitantes tasas de interés.

–Sí, pero depende de cómo se evalúe esa situación. Por ejemplo, las más criticadas por las tasas son las financieras.

–Terribles los muchachos. Jamás le recomendaría a nadie ir a una financiera.

–Todo el mundo dice…

–“Arrancan la cabeza”, dicen en la calle.

–Pero hay que ver que la gente que termina en una financiera es porque no tiene más opciones en el circuito clásico porque está morosa en muchos lugares. Gracias a ese préstamo que le dan puede solucionar algunos problemas. Una financiera está poniendo su capital en manos de una persona que quizá está enterrada con sus tarjetas de crédito y lo mismo le da la plata. Con mucho interés, puede ser, pero esa persona obtuvo algo que afuera ya no consigue.

–Es el lado despreciable del consumo.

–Hoy casi todos estamos endeudados con las tarjetas de crédito, todo el mundo tiene alguna cuota que pagar. Hay gente que va a las financieras porque a los bancos ya no les interesan.

–¿El moroso es un pecador del capitalismo?

–No, no, no. Son circunstancias que pasan en la vida. ¿Sabe la cantidad de abuelas o parientes que se enteran aquí en el Seven de que están morosas por una garantía? El problema no es con los morosos, sino con los estafadores. Pero hay muchísimas personas que no saben manejarse financieramente. En los registros no hay personas con 25 morosidades, nada que ver.

–¿La gente se enoja cuando viene?

–En general, no. A veces llega enojada porque viene confundida. Quiere comprar algo y le dicen que antes vaya al Seven porque está con deuda. Muchas veces llegan sin saber qué deben. Cuando le explicamos la situación la gente sale tranquila.

De aquí y de allá

Nombre. Claudio Bolotnicoff.

Edad. 49.

Casado con. Paula.

Hijos. Agustina y Tomás.

Empresa. Seven.

Empleados. Seis.

Clientes. 250, la mitad son del rubro financiero.

Fin de semana. Regresa a Buenos Aires donde está su familia.

Hincha de. "¡Boca Juniors!", dice.

Teléfono. (0351) 423-4735

Web. www.seven.com.ar