Resignación en el empresariado cordobés
La persistente negativa del gobernador electo en anticipar las decisiones que podría adoptar para garantizar la sustentabilidad financiera de la Provincia ha comenzado a llevar alguna preocupación a las filas del empresariado cordobés. Walter Giannoni.
La persistente negativa del gobernador electo en anticipar las decisiones que podría adoptar para garantizar la sustentabilidad financiera de la Provincia, al menos en el arranque de su gestión, ha comenzado a llevar alguna preocupación a las filas del empresariado cordobés, donde José Manuel de la Sota cuenta con más consenso que críticas. A 20 días de su asunción, en ese ámbito de ejecutivos donde las decisiones son cosa corriente, si bien no se espera un plan preciso y puntilloso al menos aguardan alguna señal política que garantice que Córdoba no se convertirá en un terraplén de conflictos por falta de recursos, en particular con los gremios estatales.Por ahora, De la Sota ha contestado con un proyecto presupuestario que eleva en algunos puntos la carga tributaria y vuelve a colocar el impuesto a los ingresos brutos como la base de sustentabilidad de los ingresos propios de la Provincia. Aquel sueño de algunas entidades gremial-empresariales de conseguir una disminución de este tributo en función del aumento general del nivel de actividad quedó sepultado.Como también quedó enterrada la intención de conseguir la eliminación del impuesto al cheque o una reforma tributaria mayor a nivel nacional para bajar el IVA a cambio del ensanchamiento de la base de contribuyentes. Con los anuncios sobre la desactivación de los subsidios quedó a la vista que nada de eso ocurrirá porque la Nación necesita recursos y no resignará los que le caen automáticamente en su caja.Se ha perdido, en definitiva, otra oportunidad histórica para trabajar en las reformas de fondo que aseguren una competitividad perdurable en la economía, capaz de neutralizar la cíclica necesidad de devaluar el peso para sobrevivir. Si bien el grueso de la responsabilidad recae en la política, el empresario no podrá argumentar su inocencia en esta frustración. Numerosos sectores atravesaron los últimos años acumulando beneficios y nadie en ese contexto –salvo excepciones conocidas y abiertamente atacadas– se atrevió a insistir en esos cambios.Tampoco ahora habrá quejas por el retoque tributario dispuesto por el gobernador electo. Algún que otro rezongo como para cumplir con las bases, pero nada más. Hay en el empresariado cordobés una preocupación resignada por el futuro de la administración provincial. "No podemos salir a oponernos cuando De la Sota no sabe cuál es la plata que tendrá para la gestión, en este carro que es Córdoba vamos todos", intentó explicar un dirigente, luego de media hora de conversación con el futuro ocupante de la Casa Espejada.

