Políticas raras en un mundo incierto
No son pocos los analistas y economistas que han planteado que, si la crisis financiera internacional iniciada en 2008 con la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense no empeoró aún más, fue porque los países todavía no salieron a levantar barreras proteccionistas. Adrián Simioni.
No son pocos los analistas y economistas que han planteado que, si la crisis financiera internacional iniciada en 2008 con la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense no empeoró aún más, fue porque los países todavía no salieron a levantar barreras proteccionistas. Si no, dicen, el mundo ya viviría una crisis peor que la de 1930. Nadie descarta que eso suceda. Estados Unidos necesita ser capaz de producir bienes en forma competitiva, pero eso es casi imposible con los costos con que aún es capaz de producir China. Muchos países europeos también están en procesos que, en definitiva, tenderán a hacerlos más "baratos", porque ya no pueden conseguir prestados los euros con que hasta hace un año inflaron sus niveles de consumo y sus presupuestos públicos. Aquí y allá aparecen signos de guerra comercial. El Senado de Estados Unidos aprobó hace una semana una norma que le permitiría fijar aranceles extra a los productos de China, a la que acusa de subsidiar su producción y devaluar artificialmente. Brasil también estableció barreras a productos chinos.Argentina viene tomando medidas a veces contradictorias entre sí, tanto en el corto como en el largo plazo. Es difícil saber si pone más trabas que otros. Sí hay consenso en que Argentina es muy "creativa".Muchas noticias de ayer están vinculadas con esto. Por ejemplo, este año hay una sobreoferta de 200 millones de litros de leche que deprimen el precio interno y que tampoco encuentran mercado externo.Para muchos, esto se debe a que, cuando la leche en polvo valía 5.000 dólares fuera del país, el Gobierno reconocía 2.800 dólares. No era la idea pero terminó siendo una especie de retención.El precio pleno hubiera sido un incentivo para ampliar la capacidad de secado de leche. Pero no fue así. Hoy la capacidad está colmada. Exportar más se complica, justo cuando sería tan necesario.Además, para secar leche hace falta gas, cuya producción viene cayendo de la mano de tarifas congeladas por años (ver A16 ).La inflación de los últimos años también se "comió" la ventaja cambiaria. Y con eso empezó a achicarse el superávit comercial. El Gobierno entonces traba de hecho el ingreso de celulares, autos de alta gama y electrodomésticos, mientras "sugería" a las empresas armar los productos en el país o compensarlos con exportaciones, como se anunció ayer con Nissan. Curiosamente, lo que estos importadores terminan exportando es vino, arándanos, maní y otros ítems. Son productos de los que hay oferta exportable, tal vez justamente porque el Gobierno nunca se metió con ellos.

