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"No será brusca, pero seguirá la devaluación del peso"

Para el economista Miguel Kiguel, con la caída en el precio de la soja y la depreciación del real, Argentina tendrá que duplicar la actual tasa de devaluación. Asegura que las correcciones tendrán que hacerse de manera más rápida que hasta ahora.

23 de octubre de 2011 a las 12:02 a. m.
"No será brusca, pero seguirá la devaluación del peso"
Kiguel sostiene que las actitudes del Banco Central confunden al mercado (Raimundo Viñuelas/LaVoz).

No hace mención de su anterior experiencia pública, aunque sus funciones como secretario de Financiamiento de la Nación y en el Banco Central, además de haber presidido el Banco Hipotecario, le darían autoridad para opinar que el Gobierno nacional se verá obligado "a seguir devaluando el peso, no de un modo brusco y clásico, pero sí con sucesivas correcciones". En diálogo con La Voz del Interior , en el marco de su disertación en Córdoba ante el Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas (Iaef), Kiguel afirmó que "el ajuste global afectará a los sectores medios de la población, aunque aún no conocemos todas sus implicancias". –Después del 23 de octubre, ¿habrá devaluación? –No será una devaluación típica, del 10, 15 ó 20 por ciento, llevando el dólar de 4,20 a 4,60 pesos, o más. Aunque no habrá una devaluación clásica, si vamos a tener más movimientos en el tipo de cambio. Estamos perdiendo competitividad frente al mundo, y creo que se va a mantener esta "flotación administrada", pero creo que las correcciones van a ser un poco más rápidas que las anteriores (dos o tres centavos por mes). Con la caída en el precio de la soja y depreciación del real, Argentina va a tener que duplicar la tasa (de devaluación actual). –¿Vamos a un desdoblamiento del mercado cambiario? –Todo es posible, pero eso no soluciona nada. El problema de competitividad no se soluciona desdoblando el mercado cambiario, sino con una política coherente cambiaria, monetaria, y de tasas de interés. –¿Se "profundizará el modelo" o se harán "las correcciones necesarias", y en este caso, cuáles serían? –A mí no me queda claro qué es "profundizar el modelo". Si esto significa, tener superávits fiscal, en la cuenta corriente, o como se estaba antes, ello implicaría un costo grande en términos económicos, y creo que no sería viable. Tampoco veo que haya mucha plata para seguir sosteniendo el gasto público. El Gobierno se benefició de una gran bonanza económica; en el 2003 los ingresos fiscales eran de 25 mil millones de dólares y hoy alcanzan a 80 mil millones. El aumento en el gasto público es insostenible porque no creo que los ingresos puedan seguir subiendo. Sí se pueden tomar medidas como una protección más o menos. Creo que es más factible una "corrección de medio término". –¿Qué es eso? –Corregir la política de subsidios, pero no estamos hablando de subsidios a los pobres, a la Asignación Universal por Hijo, estamos hablando de recortar los subsidios a la energía, al gas, al transporte de la ciudad de Buenos Aires. Esto hoy le cuesta al país cuatro puntos del producto interno bruto (PIB), son unos 16 mil millones de dólares. Hacen falta cada vez más inversiones en caminos y en generación de energía. –¿Fue adecuado el manejo de la política cambiaria por parte del Banco Central, o terminó alentando que cada vez más gente se pasara al dólar? –El Banco Central confundió al mercado, ya que cuando la gente esperaba una cierta previsibilidad, una política cambiaria "tranquila" (tres o cuatro centavos por mes, de suba del dólar), de pronto en los últimos dos meses empezó a devaluar 2,5 por ciento mensual. Es mucho. No se esperaba. Confundió a los inversores y profundizó la salida de capitales. Luego el Gobierno decidió un "marcha atrás", estabilizando y planchando el dólar. Y lo está haciendo ahora, pero uno sabe que esto es pan para hoy, y hambre para mañana. Después de las elecciones no habrá una devaluación brusca, pero sí habrá un cambio en la política cambiaria, más en línea con lo que está pasando en otros países, para cuidar la competitividad.Más definiciones"El Gobierno no está acostumbrado a manejarse en la escasez. Los ingresos fiscales pasaron de 25 mil millones de dólares en 2003 a 80 mil millones este año"."Con la actual cotización, Argentina perdió unos 1.500 millones de dólares de la próxima cosecha de soja"."Es insostenible un gasto público que crece al 41 por ciento, mientras que los ingresos lo hacen al 30 por ciento"."Viene una economía más compleja, con un crecimiento de cuatro por ciento o menos. Cristina debería pensar si le conviene ganar el 23 de octubre".