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"La situación macroeconómica es insostenible"

Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central. El economista asegura que no está en contra de la expropiación de YPF. Culpa por igual del vaciamiento a la española Repsol y al gobierno kirchnerista.

22 de abril de 2012 a las 12:02 a. m.
"La situación macroeconómica es insostenible"
Repsol. “YPF es al balance comercial lo que el Central es al balance fiscal”, asegura.

Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central y actual diputado nacional por la Coalición Cívica, dialogó con La Voz del Interior previamente a asistir a la creación de la Red de Graduados de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que conduce Alfredo Blanco. –Se quedaron solos como partido al rechazar la estatización de YPF, ya que el resto -incluido Carlos Menem- la apoya. –No fijamos posición en función de las encuestas. Hace tiempo que venimos denunciando la connivencia entre Repsol y el Gobierno, y la caída en la producción de petróleo y gas, que no empezó en diciembre último, sino hace 10 años. –Hay que reconocer que el discurso de Cristina Kirchner es efectivo. –Yo veía con estupor como la Presidenta mostraba gráficos autoincriminándose, como si fuera una extraterrestre y como si recién llegara al Gobierno. Todos los gráficos que mostraban caídas fueron durante la gestión del kirchnerismo. La lógica K siempre ha sido: yo trato de sortear el corto plazo, gasto todos los recursos en el corto plazo y en el consumo, y luego veremos qué pasa con la inversión. –¿El eje es privatización o estatización? –No, el eje es el autoabastecimiento energético, que lo tuvimos con distintos gobiernos y lo perdimos con el kirchnerismo. El Gobierno no dice cómo va a resolver el problema. Ha elegido un enemigo, al que le echa la culpa y lo saca del medio. Pero no nos dice cómo va a ser para resolver la falta de inversión y que YPF produzca lo que hasta ahora no producido. En la Coalición Cívica estamos de acuerdo en que YPF tenga control estatal, lo que no quiere decir que estemos de acuerdo con la expropiación como modo de resolver el problema. Se nos propone falsamente optar entre la empresa (Repsol), que vació la compañía, o el Gobierno que condujo en forma equivocada la política energética. ¡Cuidado! Los dos vaciaron la compañía. –El Gobierno eligió un enemigo y se apropió de una caja fabulosa con la que cubrirá parte del déficit. –Por supuesto. Dos semanas después que ganó las elecciones (23 de octubre), dispuso control de cambios en un marco inentendible ya que el Banco Central tiene reservas por más de 47 mil millones de dólares; control de las importaciones; freno fáctico a la distribución y remisión de dividendos al exterior. ¿Cuál es la lógica? Proteger los dólares, que ya no son tan abundantes. YPF es al balance comercial, lo que el Banco Central es al desbalance fiscal. –Con YPF tienen dólares para importar combustible, darlo a Aerolíneas más barato y adelantar el pago de impuestos al fisco. –Sí, puede ser, pero no estoy de acuerdo en que YPF va a aportar dólares contantes y sonantes. ¿Cuánto va a poder revertir el Gobierno la producción para mejorar la balanza comercial? Aunque mejorara 10 por ciento la producción interna, sólo mejoraría una pequeña porción, ya que YPF es sólo 30 por ciento del mercado. –Los sectores empresarios esperan beneficiarse con precios baratos. –Sí, puede ser, por eso no hubo grandes reacciones a la expropiación, independientemente de que yo piense que Repsol fue vaciando la compañía. Los empresarios, que deberían estar preocupados porque esto les puede pasar a ellos el día de mañana, no abren la boca porque piensan que se van a beneficiar con energía barata. Ahí está la cuestión central: apoyamos todo los que nos beneficia en el corto plazo, sin tener en cuenta el mediano plazo y las consecuencias que pueda tener. –El Gobierno siempre encuentra una "caja" que lo beneficia. –Tenemos una situación macroeconómica insostenible; el núcleo de la inconsistencia es que los precios suben 25 por ciento por año y el tipo de cambio, seis o siete por ciento. Este esquema –de una inflación en dólares del 20 por ciento anual– es insostenible. La única razón por la que todavía se sostiene es porque la soja vale más de 500 dólares. Cuando el Gobierno habla de la explosión de exportaciones, en realidad explotaron mucho más las importaciones. De hecho, los autos que producimos tienen un 80 por ciento de componentes importado. Nunca hubo un déficit comercial en manufacturas industriales como tenemos hoy. Esto no dura para siempre en ningún país del mundo. El Gobierno puede "dibujar" muchas cosas, pero lo que no pueden dibujar es la competitividad de la economía, que termina afectando el empleo. El Gobierno desalienta las inversiones, con un tipo de cambio atrasado, por lo tanto las exportaciones tampoco van a ser la salida, y el consumo se empieza a agotar. –¿Vamos a un estancamiento con inflación? –Sí.