Temas del día:

La electricidad, con costos económicos y políticos

El tiempo de vida de cada kilovatio es ínfimo. Daniel Alonso.

12 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
La electricidad, con costos económicos y políticos

El tiempo de vida de cada kilovatio es ínfimo. La energía se produce y se consume casi de manera instantánea. Por lo tanto, cuando se genera, no se puede almacenar.

¿Qué significa eso? Que el sistema debe tener la capacidad de entregar una oferta tal que responda a la demanda máxima en cualquier momento. Por eso, lo que no se consume de madrugada, cuando todos dormimos, no está disponible cuando los enchufes trabajan a pleno.

La fiebre que aqueja todos los veranos (ahora también en invierno) a la red es cuando la demanda se acerca peligrosamente a la capacidad instalada de potencia y provoca los insoportables cortes del servicio.

En cualquier país del mundo, para que eso no ocurra, se invierte en generación, transporte y distribución. En cualquier país menos en la Argentina, donde ese pecado convive aún con subsidios irracionales y un mercado mayorista desvirtuado.

"El negocio de la energía es un mal negocio en este momento", aseguró el presidente de Epec, Daniel Bonetto. Y es cierto: nadie pone plata si no están aseguradas las condiciones para recuperar la inversión.

En Córdoba, la empresa estatal pretende recuperar el tiempo perdido para evitar contratiempos a corto y mediano plazo. El problema es a qué costo. Por un lado, es imposible hacer en dos años lo que no se hizo en ocho. Por otro, todos coinciden en el diagnóstico, pero ningún funcionario ni gobernante se anima a poner blanco sobre negro: el sistema no resiste si no se tocan las tarifas. ¿Quién se hace cargo de ese atraso? ¿El Estado o los usuarios?

De manera directa o indirecta, serán los usuarios. Según la oposición, Epec pedirá una suba de 12 por ciento dentro de dos meses. Los voceros oficiales lo niegan, pero admiten que hay que cubrir el alza de costos y que la única forma de hacerlo es subiendo la tarifa, aunque hablan de un "techo político" de ocho por ciento. ¿Lo harán?