Controles laxos y falta de inversión
La quita de las áreas de explotación no tendrá un impacto positivo en la producción del sector, ya que para conseguir su crecimiento se necesitan destinar recursos, con los que el Gobierno actualmente no cuenta. Víctor Peralta.
En las últimas semanas somos espectadores de la presión que ejerce el Poder Ejecutivo sobre el sector productor de petróleo, a partir de la amenaza del retiro de áreas de explotación debido a la falta de inversión evidenciada en los últimos años. Esta situación, en algunos casos, dejó de ser una intimidación para pasar directamente al retiro de áreas de explotación a la empresa multinacional de capitales españoles y argentinos (otrora la mayor empresa pública de la Argentina). Básicamente el Gobierno argumenta, motivos no le faltan, que las compañías no han invertido lo suficiente para acompañar el crecimiento económico que se viene produciendo desde el año 2003, forzando a un significativo incremento de las importaciones de combustibles en 2011, que impidió una mejor performance de la balanza comercial. El Estimador Mensual Industrial (EMI) muestra que la refinación de petróleo registró una disminución de 0,8 por ciento entre los años 2003 y 2011, mientras que la utilización de la capacidad instalada se redujo cinco por ciento en igual período, evidenciando una reducción en el tamaño de la capacidad productiva del sector. Por su parte, la Secretaría de Energía publica en su página web que, en idéntico lapso de tiempo, la cantidad procesada de petróleo creció 4,3 por ciento (lo cual significa un promedio anual de 0,52 por ciento), mientras que la actividad económica se incrementó en 77,6 por ciento entre 2003 y el IV trimestre de 2011 (7,4 por ciento promedio anual).A todas luces se observa que el complejo petrolero no acompañó el crecimiento económico registrado en el país, y si bien las razones de esta falta de compromiso son muchas y variadas, las de mayor trascendencia son aquellas derivadas de la intervención estatal del mercado, controlando el precio que perciben las empresas y distorsionando los incentivos para invertir al afectar su margen de ganancia. Lo sorprendente es que el Gobierno nacional parece descubrir ahora este problema, cuando la falta de inversión data de muchos años antes, además la quita de las áreas de explotación no tendrá un impacto positivo en la producción del sector, dado que para conseguir su crecimiento es necesario destinar recursos, con los que el gobierno no cuenta actualmente y aun cuando los consiga la maduración de estas inversiones es de mediano plazo.La falta de controles sumada a un cierto grado de especulación empresaria han llevado a una situación crítica que es necesario revertir, generando un círculo virtuoso con los incentivos suficientes para interesar la inversión de los operadores, bajo un marco regulatorio que asegure el abastecimiento.
*Investigador del CPCE

