"Aplicar un modelo competitivo de desarrollo energético"
Según Alieto Guadagni, el país necesita un nuevo marco legal para rehacer el proceso exploratorio y convocar a capital de riesgo.
"En el pasado mes de julio terminó un ciclo de dos décadas de energía barata, abundante y exportada, y se abrió un nuevo ciclo de energía cara, escasa e importada. Por primera vez en 20 años, la balanza energética del país fue negativa, arrojando un déficit comercial de 228 millones de dólares". La afirmación pertenece a Alieto Guadagni, ex secretario de Energía, quien hace ya más de tres años advirtió que el autoabastecimiento energético del país estaba tocando fin. Recientemente, Guadagni ofreció una disertación acerca de "Perspectivas y Desafíos energéticos en la próxima década", invitado por el Consejo Productivo de Córdoba, entidad que sigue los lineamientos del Movimiento Productivo Argentino (MPA). En esa oportunidad, desarrolló las causas de la problemática energética nacional, repasó medidas necesarias para superarla y dialogó con La Voz del Interior . –¿Cómo se llegó a esta situación energética? –No es por una maldición geológica del país: los recursos de hidrocarburos no se han agotado, sino que son los costos de una política energética que desde 2003 desalienta la producción nacional y estimula el consumo. Entre el año 2000 y el 2010, la producción y las reservas de petróleo cayeron 20 por ciento y la producción de gas creció sólo seis por ciento, con una caída de las reservas de 55 por ciento. Esto se debe, básicamente, a la baja del esfuerzo exploratorio, en especial por parte de YPF: hasta el 2005, antes de la incorporación de socios argentinos, esa empresa perforaba 14 pozos exploratorios de petróleo y gas, mientras que el año pasado perforó apenas un pozo de petróleo y ninguno de gas.– ¿Está cuantificado económicamente el impacto de esta descapitalización? –El valor monetario de la disminución de reservas a partir del 2003 arroja una merma de 146 mil millones de dólares. Son las consecuencias de una estructura de precios que desalienta la producción nacional, ya que a una empresa en boca de pozo dentro del país se le reconoce menos de un tercio del valor que se le paga si produce fronteras afuera, por ejemplo en Bolivia. –¿Y cuál es la lógica de esta política del Gobierno? –Estimular el consumo manteniendo una estructura de precios distorsionados. El problema, es que esta "felicidad" dura lo que duran las reservas, y en estos años la hemos estado consumiendo. Hoy, la demanda máxima ya supera a la capacidad instalada. –Y aquí entran también los subsidios… –Claro, son subsidios que estimulan al consumo por encima de las inversiones necesarias para expandir la producción, en el marco de una pérdida del autoabastecimiento y un modelo regresivo, que favorece la desigualdad distributiva, ya que el subsidio termina favoreciendo a los sectores ricos, que consumen más energía que los pobres. Otro error estratégico del Gobierno fue buscar la solución afuera, apostar a proyectos irrealizables como el gasoducto bolivariano de 9.500 kilómetros de extensión, cuando ninguno en el mundo supera los 5.000 kilómetros. Pero lo peor es que el Gobierno no reconoce nada de esto. Como un ejército en retirada, está dejando el campo minado.– ¿Cuál sería la solución? –La solución no hay que buscarla afuera, sino en los recursos que tienen Neuquén, Salta, Tierra del Fuego y el mar continental. Explorar en el mar es caro, pero necesario, sobre todo porque después de la reforma constitucional de 1994 es la única potencial fuente de hidrocarburos que está en la órbita del Estado nacional. Se necesita un nuevo marco legal, rehacer el proceso exploratorio y convocar a capital de riesgo, en un marco de previsibilidad, porque en energía el riesgo geológico es lo suficientemente alto para añadirle encima un riesgo político. El modelo es Brasil, que ha mostrado una política energética consistente y continua en sus gobiernos, más allá del signo político. – ¿Qué se puede tomar de la experiencia de Brasil? –Ser serios, creíbles, lo que Enarsa no es. Por ahí se dice "Brasil encontró petróleo" y no es así, Brasil buscó petróleo, en esta actividad sólo encuentra el que busca, lo que no quiere decir que siempre encuentre. Brasil convocó a grandes actores como Repsol, British Petroleum, Esso para explorar, que es lo que tienen que hacer los países con potencial petrolero como Brasil y nosotros: aplicar un modelo de capitalismo competitivo. – Esto implica competencia con reglas claras... –Ese es el modelo, porque explorar es una actividad más riesgosa que otros negocios. Argentina no puede aplicar el modelo de capitalismo de Estado, que sólo funciona en países que literalmente nadan en mares de petróleo como Venezuela o Arabia Saudita, Tiene que tomar un modelo de capitalismo competitivo. En vez de eso, lo que se viene aplicando es un modelo de capitalismo de amigos, donde se firman acuerdos de exploración con gente que no sabe nada.

