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La visita de presidente de Google a Corea del Norte inquieta a EE.UU.

Eric Schmidt parece decidido a colaborar con uno de los países que más censuran Internet.

07 de enero de 2013 a las 11:20 a. m.
Agencia AP
La visita de presidente de Google a Corea del Norte inquieta a EE.UU.

El presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, voló hoy desde China hacia Corea del Norte, lo que ha inquietado al gobierno de Estados Unidos.

El gobierno de Barack Obama quedó en una incómoda posición de oponerse al ejecutivo, un paladín de la libertad en Internet, quien parece decidido a colaborar con uno de los países que más censuran la red.

Schmidt es un firme defensor del acceso mundial a Internet y del poder de la conectividad para sacar a la gente de la pobreza y la opresión política.

Restricciones. Hay pocos países como Corea del Norte, donde los obstáculos son tan rigurosos. Los norcoreanos necesitan el permiso del gobierno para interactuar con extranjeros, ya sea en persona, o por teléfono o correo electrónico. Sólo una diminuta porción de la elite norcoreana está conectada a la red.

Este es el primer viaje a Corea del Norte que hace un ejecutivo de la empresa buscadora de Internet y con sede en California. Él forma parte de una delegación encabezada por el ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson.

Como ciudadano. Richardson dijo que Schmidt hará la visita como ciudadano, en plan privado, y que está interesado en los temas económicos de Corea del Norte y el uso de los medios sociales de comunicación. No dio más detalles.

El gobierno estadounidense está cauteloso por una razón: teme que el viaje de Schmidt pueda dar impulso al joven líder norcoreano Kim Jong Un, justo cuando Washington trata de presionarlo para que abra su país a reformas occidentales.

Apenas el mes pasado Corea del Norte lanzó un cohete de largo alcance, con lo que violó las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Estados Unidos y sus aliados buscan sanciones más duras contra el gobierno comunista, pero ese esfuerzo se está complicando por la resistencia de China, que posiblemente se preocupa de que su problemático aliado pueda responder a cualquier nuevo castigo con una prueba nuclear.