La vida loca de los políticos a costa del erario italiano
Una fiesta de disfraces revela el clima de excesos del partido de Berlusconi en Lazio.
Roma. El dinero de los partidos políticos italianos es un pozo oscuro, sin fondo y sin control. Desde hace meses, los grupos representados en la Cámara de Diputados posponen la aceptación de un organismo independiente que supervise los 36 millones de euros que reciben cada año. El resultado es un derroche generalizado cuyo último ejemplo se puede ver estos días en el consejo regional del Lazio, en el centro de Italia. Franco Fiorito, de 41 años, tesorero del Pueblo de la Libertad (PDL), está acusado de ingresar en sus 12 cuentas corrientes más de 800 mil euros propiedad del partido.Al saberse descubierto, Fiorito, propietario de ocho casas, empezó a contar, punto por punto, la vida loca de sus compañeros del PDL, el partido del ex primer ministro Silvio Berlusconi: empachos de ostras, champán del bueno, facturas falsas y hasta una fiesta de 20 mil euros en el Foro Itálico, donde el consejero Carlo de Romanis, alto cargo del Partido Popular Europeo, recibió a sus invitados disfrazado de Ulises.Ahora se sabe que la presidenta de la región, Renata Polverini, gasta 75 mil euros al año en su fotógrafo de cabecera, que paga cinco millones de euros al año a 14 consejeros externos y que su secretaría personal la componen 189 personas.Eso, sin contar los banquetes de miles de euros que, con cargo al presupuesto de un país con la soga al cuello, se venían regalando los diputados del partido de Berlusconi en el Lazio. No se hunde solo. Bajo la presión de la prensa y los fiscales, Fiorito no piensa cargar solo con el muerto de los 800 mil euros desaparecidos. Cuando no hace ni un año Mario Monti llegó al gobierno de Italia afirmó que, además de arreglar las cuentas, su objetivo también pasaba por regenerar la política.Los partidos, aconsejó, tendrían que aprovechar la parada técnica para hacerse más transparentes, para intentar frenar el creciente desafecto de los ciudadanos. No parece que haya sido así.Aunque el partido de Berlusconi es el más propenso a confundir lo público con lo privado, tampoco la centroizquierda se salva. El dinero sin control y los privilegios ancestrales no conocen ideologías.El escándalo del Lazio coincide con la excarcelación, después de tres meses, de Luigi Lusi, el ex tesorero del partido político La Margherita, acusado de robar 25 millones de euros.Lusi fue confinado en un monasterio, en el que permanecerá en régimen de arresto domiciliario. Ayudará en la cocina y en la limpieza.Tal vez espoleados por los últimos casos de corrupción, o tal vez por el miedo a que los ciudadanos castiguen en las urnas lo que los jueces no terminan de castigar en sus sentencias, los ocho partidos representados en la Cámara de Diputados acaban de admitir un cierto control de sus fabulosas cuentas.

