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Tras el estupor, teorías conspirativas y falta de certezas

El desconcierto reinaba ayer en las redes sociales. El afán por buscar un culpable dio lugar a distintas hipótesis.

16 de abril de 2013 a las 09:02 a. m.
Redacción La Voz
Tras el estupor, teorías conspirativas y falta de certezas

Habían pasado varias horas desde las explosiones en la Maratón de Boston y no surgía ningún grupo que se atribuyera el ataque; tampoco había ninguna explicación oficial que aportara alguna certeza (ver Infografía).

Lo que sí abundaban eran las teorías conspirativas que, al fragor del intercambio en las redes sociales, particularmente en Twitter, apuntaban para todos lados, ninguno de ellos demasiado creíble. Como señalaba ayer Dana Stuster en Foreign Policy , había quienes responsabilizaban al propio gobierno estadounidense (supuestamente para justificar un mayor control de armas), al Mossad (para acusar a Siria y justificar un ataque israelí), o a los Iluminatti (hay quienes creen que esta ¿secta? ejerce el poder desde las sombras y que es responsable de varios ataque).

Más sensatos, había quienes recordaban que la especulación tras los ataques del 11-S y antes, el de Oklahoma, había llevado a cometer tremendas injusticias.

Algunos indicaban que el hecho de que el estado de Massachusetts celebrara ayer el Día del Patriota podía ser un indicador del origen de los ataques. Esta fecha recuerda las primeras batallas de la guerra de la independencia y solamente se observa en tres estados: Massachusetts, Maine y Wisconsin.

Otros asociaban estos ataques al de Oklahoma y el final del sitio de Waco, ambos ocurridos un 19 de abril, una fecha próxima a la de ayer.

No faltaban las sospechas contra Al Qaeda o la derecha nacionalista.

A Estados Unidos no le faltan enemigos externos dispuestos a atacarlo, sobre todo después de las guerras con las que eligió responder a los ataques contra las Torres Gemelas. Pero no hay que olvidarse de los enemigos internos.

El Southern Poverty Law Center, una ONG que se dedica a detectar y alertar sobre grupos de odio (racistas, supremacistas, neonazis, etcétera), advierte en su sitio web que hay 1.007 grupos potencialmente peligrosos en el país. Las actividades de esos grupos van desde marchas, reuniones y proselitismo hasta agresiones y asesinatos.

No sería de extrañar que, una vez más, el enemigo sea un vecino.