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Todas las esperanzas conducen a Roma

Ojalá que Francisco pueda instalar en todos los rincones la misión de ser un peregrino de la humanidad, y ojalá que nosotros estemos a la altura de las circunstancias, comenzando por casa, por nuestro país. Luis Juez.

18 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Luis Juez (Senador de la Nación)
Todas las esperanzas conducen a Roma

Todavía no salía del asombro por el anuncio de un papa argentino, cuando desde el Senado me convocaron a formar parte de la comitiva oficial que acompañará a la Presidenta a la entronización de Jorge Bergoglio: Francisco, desde ahora y para siempre. Al principio dudé, más bien estaba convencido de que no iría. Tenía una razón muy poderosa: nunca usé el pasaporte oficial para salir del país, para misión oficial alguna. No soy amigo de que se gasten los dineros públicos en estas cuestiones. Pero esta no es una misión más. Así me lo hicieron entender mi familia y mis amigos.Hoy me siento un bendecido. Voy a ser testigo del que puede ser el momento histórico más importante que nos tenga como protagonistas al mundo católico, primero, y a los argentinos, después.Podré estar frente a un hombre con quien tuve el honor de hablar en tres oportunidades. Ya entonces me habían conmovido su humildad y su calidez, pero, sobre todo, su compromiso con los más necesitados.Hoy, ese hombre ocupa el lugar más encumbrado en la Iglesia Católica, y tengo el honor de convertirme, modestamente y desde mi lugar, en un mensajero de todas las expectativas que el pueblo de Córdoba ha depositado en Su Santidad.Llevaré el mensaje de mis comprovincianos –y lo sé, porque así me lo han hecho saber, puntualmente–, que quieren que Francisco sea iluminado por Dios y que esa bendición se derrame sobre todos, en un camino de encuentro y confraternidad.La ansiedad me devora por estas horas. Este hombre puede dar testimonio de su lucha contra la corrupción, su preocupación por los marginales, su trabajo para encontrar la equidad social y alcanzar la justicia. Sabemos de la lucha de Bergoglio por terminar con el trabajo esclavo, con la trata de personas... En definitiva, sabemos de su desvelo por los más frágiles de toda condición en nuestro país.Hoy tiene en su pontificado lo oportunidad de extender esa lucha y ese mensaje al mundo entero.Ojalá que Francisco pueda instalar en todos los rincones la misión de ser un peregrino de la humanidad, y ojalá que nosotros estemos a la altura de las circunstancias, comenzando por casa, por nuestro país. Pienso que sólo así podremos retomar un rumbo que nos acerque a la construcción de una sociedad más justa, desde el diálogo y la tolerancia. Esta esperanza es la que nos lleva a Roma.