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Sin marketing ni aparato, y con la misma bandera

Candidatos de la izquierda militante hacen campaña boca a boca en el centro paulista, donde emergen viejas urgencias.

16 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Sin marketing ni aparato, y con la misma bandera

Candidatos de la izquierda militante hacen campaña boca a boca en el centro paulista, donde emergen viejas urgencias. En una soleada siesta de septiembre, en la intersección de dos peatonales del centro viejo de San Pablo, Iván Valente hace campaña boca a boca. Es candidato a diputado federal por el Partido Socialismo y Libertad (Psol) que lleva como candidato a presidente al veterano Plínio Arruda Sampaio.Torturado en tiempos de la dictadura, cofundador del PT de Lula, fuerza en la que integró la dirección nacional durante 23 años, Valente formó parte de los dirigentes que primero se opusieron internamente al viraje que el otrora todopoderoso jefe de Gabinete, José Dirceu, había impuesto en el Partido de los Trabajadores en aras de acceder al poder y consolidarse en él. En la calle, a esa hora de la siesta, repartía panfletos con su propuesta y volantes en los que personalidades de la izquierda, como Frei Betto, afirmaban que votarían por él y llamaban a imitarlos.En diálogo con este diario, Valente fustigó a la derecha paulista del PSDB y DEM y pasó factura a Lula por las deudas sociales pendientes mientras reclamaba una auditoría de la deuda externa, una reforma agraria y medidas económicas de fondo, más allá del asistencialismo de Brasilia. Pese a todo, no llegó a considerar a Dilma como "un invento" electoral como sí lo hizo su candidato presidencial, Plínio Arruda en un debate reciente.Mientras Valente se queda repartiendo proselitismo, unas cuadras más allá, en la Plaza de Sé, hombres y mujeres con atuendo de franciscanos cortan el pelo y acicalan a varios de los mendigos que suelen dormir cada noche cerca de allí a la intemperie, tapados con improvisadas mantas o cartones.La imagen trae a la memoria las palabras que Lula pronunció para la prensa extranjera el día después de su victoria en el balotaje de 2002 ante Serra. "Si logro que todos y cada uno de los brasileños pueda tener sus cuatro comidas cada día, habré cumplido la misión de mi mandato". En noviembre pasado, un día antes de ser elegido presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica, emulaba al impulsor del plan "Hambre Cero", y decía que tenía ese anhelo también para su gestión. Y cuando alguien le preguntó si no era una meta poco ambiciosa o populista, Pepe respondió que a eso sólo se lo cuestionan quienes tienen el estómago lleno.Las necesidades de los que pueblan las favelas de grandes urbes o quienes deambulan sin futuro por las calles son un recordatorio de viejas urgencias.Después del Hambre Cero y la Bolsa Familia, ¿será la hora de profundizar los cambios en Brasil?