Rousseff saca 20 puntos a Serra y ganaría en bastiones opositores
La candidata oficialista se aleja de su rival del PSDB en intención de voto. La imagen de Lula y la baja tasa de desempleo impulsan a la postulante del PT para los comicios del 3 de octubre.
San Pablo. La escalada en las encuestas de la candidata presidencial oficialista, Dilma Rousseff, que ya le saca 20 puntos al opositor José Serra, sumado al récord positivo que alcanzó la imagen del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva y la caída de la desocupación, que llegó a su índice más bajo desde 2002, consolidan las posibilidades electorales del Partido de los Trabajadores (PT).
Para revertir la tendencia que anticipa un triunfo de Rousseff en la primera vuelta del 3 de octubre, la agrupación de Serra, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), retomó un discurso crítico hacia la candidata y reavivó la denuncia de espionaje a varios de sus dirigentes por parte del PT.
Los esfuerzos opositores buscan ensuciar la imagen en la candidata oficialista, a la que ayer un sondeo de la consultora Datafolha le dio la más amplia ventaja sobre Serra, al medir 49 por ciento de intención de voto sobre 29 por ciento del candidato opositor.
Si la elección fuese hoy, Rousseff vencería en primer turno con el 55 por ciento de los votos válidos.
Pero el dato más novedoso resulta ser que la ex ministra de la Casa Civil sobrepasó en las preferencias a su principal rival en los estados que tradicionalmente lidera el PSDB. Según el sondeo, Rousseff gana en San Pablo -estado del que Serra fue gobernador hasta abril-, Río Grande do Sul y Paraná.
En San Pablo, el mayor distrito electoral de Brasil con el 23 por ciento de los votantes y gobernado por el PSDB desde hace 16 años, Rousseff alcanzó el 41 por ciento sobre el 36 por ciento de Serra.
Los datos de la encuesta se divulgaron en momentos en que se dio a conocer que la tasa de desempleo en Brasil fue en julio del 6,9 por ciento, el índice más bajo desde marzo de 2002.
En tanto, la imagen de Lula y su gestión de gobierno trepó al índice más alto de su gobierno, con un 79 por ciento de aprobación, muy por encima de lo que lograron sus antecesores.

