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Los riesgos de tensar la cuerda al extremo

Demócratas y republicanos están enfrascados en un tironeo político que impide llegar a un acuerdo que evite esa inédita situación. Paula Martínez.

27 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Los riesgos de tensar la cuerda al extremo

Mientras todo el mundo mira con asombro cómo Estados Unidos podría entrar en cesación de pagos, demócratas y republicanos están enfrascados en un tironeo político que impide llegar a un acuerdo que evite esa inédita situación. El 2 de agosto se acerca y, si el Congreso norteamericano no eleva el tope de endeudamiento permitido (hoy, 14,29 billones de dólares), el gobierno de Barack Obama se quedará ese día sin dinero para afrontar los vencimientos. La cuestión no es sólo si la principal economía del mundo entra o no en default sino si las agencias calificadoras de riesgo deciden o no rebajar la nota de su deuda.Hay que recordar que los bonos del Tesoro de Estados Unidos son los instrumentos considerados como de riesgo cero por excelencia. Con estos títulos se comparan los rendimientos de los bonos soberanos del mundo, para calcular el riesgo país de cada Estado. Además, por su seguridad, los bonos del Tesoro son el refugio "natural" de los inversores cuando la incertidumbre financiera global aumenta.En este marco, numerosos bancos centrales de todo el mundo tienen en su activo los títulos estadounidenses. China es el mayor tenedor de bonos, con 1,16 billones de dólares (más de un cuarto del total), seguido por Japón. Para Latinoamérica, el tema no es indiferente: Brasil es el cuarto poseedor de estos instrumentos, con 211 mil millones de dólares (casi el cinco por ciento).Además de los bancos centrales, numerosos fondos de inversión del mundo tienen establecido por contrato que sólo pueden invertir en instrumentos "AAA". Con este marco, si las calificadoras de riesgo (que ya advirtieron sobre esto al gobierno de Obama) deciden reducir esa nota, el efecto "dominó", por la ola de ventas de bonos del Tesoro, sería impredecible y es muy difícil que algún mercado quede al margen. Pese a esta amenaza, los valores actuales de los mercados no estarían considerando que sea factible ni un default ni una baja de calificación (pese a que lo segundo es más probable que lo primero). Todos confían en que, a último momento, republicanos y demócratas llegarán a un acuerdo, aunque nadie sabe cómo. Las medidas que hay que tomar no son populares y ninguno está dispuesto a ser el primero en aprobarlas, con miras a las próximas elecciones de 2012. Mientras, el mundo sigue mirando y espera que la cuerda, aun cuando se estire, no se corte.