Reforma laboral de España: finalmente se aprobó
El Parlamentobusca reactivar la economía y bajar el déficit. Intentanfacilitar a las empresas la contratación laboral, al abaratar el despido.
Madrid. El Parlamento de España aprobó ayer una reforma laboral con la esperanza de reactivar la economía y ayudar a reducir el abultado déficit presupuestario, que hace tener a toda Europa una nueva crisis financiera como la ocurrida en Grecia. El plan ya había sido aprobado en junio mediante un decreto de emergencia por el Congreso de los Diputados y había estado en vigencia desde entonces.La votación en esa cámara fue acerca de una serie de enmiendas presentadas el mes pasado por el Senado. La mayoría fueron rechazadas.Un elemento clave de la reforma es facilitar a los empresarios la contratación laboral al abaratar el despido, para reducir una tasa de desempleo superior al 20 por ciento.España tuvo el año pasado un déficit presupuestario equivalente al 11,2 por ciento de su Producto Interno Bruto, cuando el límite fijado por la Unión Europea (UE) es del tres por ciento.España, junto con Portugal y Grecia, tienen que abonar intereses por sus bonos muy superiores a los que pagan países con sólidas economías, como Alemania.Presionados por los tenedores de bonos, los gobiernos han reducido sus gastos y elevado los impuestos, lo que causa temores de que con ello se podría frenar en seco la incipiente expansión económica y, a largo plazo, hacer más difícil el pago de sus obligaciones crediticias. Objetivos. La reforma permitirá a las empresas una mayor flexibilidad en la transferencia de empleados a otras partes del país o cambiar su cometido dentro de la empresa. Otro de los objetivos es combatir el ausentismo laboral y el uso de los contratos de trabajo temporales, que conllevan menos beneficios.Un tercio de la fuerza laboral trabaja en España con la modalidad de los llamados "contratos basura".Además, las empresas podrán despedir a sus trabajadores –con la mejor compensación laboral– si pierden dinero por seis meses o sufren una persistente contracción de sus ingresos. Zapatero, aislado. Sólo unos discretos aplausos resonaron en el hemiciclo con la aprobación final, lo que demuestra el aislamiento en que quedó el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tras el estallido de la "burbuja del ladrillo", el verdadero motor de la economía, hace dos años. Los partidos de la oposición lo acusaron de haber ignorado la crisis económica demasiado tiempo y de actuar tarde y mal, sobre todo en el capítulo de la reforma del mercado laboral, que las empresas consideraron siempre muy rígido.Sin embargo, los sindicatos la consideran negativa, al igual que el proyecto de extender la edad de la jubilación de los 65 a los 67 años, y convocaron una huelga general para el 29 de septiembre en señal de protesta.Zapatero, que preside un gobierno de minoría, sacó el plan sólo con el apoyo de los socialistas y la abstención de los nacionalistas vascos.

