Periodista argentina denunció abuso policial en España
Forma parte de la agencia Télam. Dijo que la agredieron policías vestidos de civil en agosto pasado, en las calles de Barcelona.
Una periodista argentina de la agencia de noticias Télam denunció abuso por parte de policías de civil españoles, que la agredieron en las calles de Barcelona y la llevaron detenida, y meses después la acusan de "desobediencia y faltar el respeto a la autoridad".
Se trata de Cecilia Guardati, quien en la noche del 24 de agosto de este año se encontraba por el centro de la ciudad, concretamente en el barrio del Raval, caminando con su hermana, turista, y un colega inglés.
Los hechos comenzaron cuando un hombre de civil ordenó a la hermana de Guardati, Celina, detenerse y empezó a increparla, preguntándole sobre unas supuestas palabras que ella había dirigido hacia él.
Como Celina le respondió que no sabía de qué le estaba hablando, el individuo, que lucía una camiseta azul y jeans, comenzó a preguntarle cuestiones de documentación que ella no entendía por ser turista.
Al intervenir la periodista, que se dio cuenta de que se trataba de un policía encubierto, el hombre y otro que se había acercado a él, le mostraron una placa de forma rápida y le dijeron que no se metiera y le preguntaron si era abogada. Ella respondió que no, que era periodista y allí las cosas empeoraron.
Le gritaron y exigieron la documentación, que ella tenía en su domicilio, y después la apartaron de forma violenta y le ordenaron que se quedara junto a la pared sin moverse ni hablar mientras increpaban a su hermana solicitándole permiso de residencia cuando se trataba de una turista.
Los dos hombres pidieron también documentación al periodista inglés, quien en un primer momento se negó a entregárselas debido a que ellos no se habían identificado como policías ante él, pero luego accedió ante la actitud violenta de los agentes.
Los policías encubiertos, que ya eran cinco, seguían rodeando e intimidando a Celina, a pesar de que había mostrado su pasaporte argentino.
La tensión se incrementó, y cuando la periodista intentó llamar al cónsul desde su celular, se lo sacaron y la arrastraron tomada del cuello hacia una esquina.
En ese momento, varias personas que estaban presenciando los hechos comenzaron a gritar al igual que lo hacían algunos vecinos desde sus balcones, reprochando a los agentes su brutalidad.
Los policías les dijeron a Guardati, su hermana y su amigo que debían acompañarlos a la comisaría y que, si no lo hacían de forma voluntaria, sería esposados, por eso los tres accedieron contra su voluntad.
En el camino la periodista logró recuperar su celular y comunicarle la situación al cónsul. Ya en la comisaría, los seis policías de civil se encerraron con ellos en una sala y siguieron con su actitud amenazante, al tiempo que se los burló por ser argentinos, aunque el colega de Guardati era inglés.
Debido a que no tenían nada de qué acusarlos, los tres fueron soltados una vez que una amiga de Guardati logró acercar la documentación de la periodista a la comisaría. Todos fueron advertidos de que recibirían una citación judicial.
La periodista recibió hoy la citación judicial en la que los policías la acusan de desobediencia y falta de respeto a la autoridad, atribuyéndole declaraciones que los implicados consideran falsas.

