El payaso que llegó al Congreso y luego se desilusionó de la política
Tiririca fue el diputado más votado de Brasil en las elecciones de 2010. No buscará la reelección en 2014 porque prefiere darle prioridad a su hija, aseguró.
San Pablo. El payaso Tiririca, el diputado federal más votado de Brasil en las elecciones de 2010, anunció que abandonará el Congreso cuando termine su mandato y, desilusionado de la actividad política, retomará su tarea en un circo. El Congreso es "una escuela y se aprende a ir tanto por el camino correcto como por 'otro camino', al que no fui invitado", señaló Tiririca, quien explicó que, aunque "desde afuera se crea que los diputados no trabajan, la verdad es que ellos trabajan mucho".Francisco Everaldo Oliveira Silva, el verdadero nombre del popular payaso Tiririca, logró en las elecciones de 2010 convertirse en el diputado federal más votado de la historia brasileña, con 1.348.295 sufragios, a los que accedió por el Partido de la República (PR) y en representación de San Pablo, con un discurso antipolítica y el siguiente lema: "No sé qué hace un diputado, pero si me vota después le cuento".El trabajador de circo, famoso por participar de programas populares de televisión en sketches humorísticos, indicó que no se presentará a la reelección en 2014 ya que prefiere darle prioridad a su hija de tres años. En total tiene seis hijos y contó que por razones laborales no pudo aprovechar a los otros cinco durante su infancia. Un sueldo de 12 mil dólares. El diario Folha de Sao Paulo reveló que Tiririca tiene un salario de 12 mil dólares, un presupuesto de su despacho parlamentario de casi 50 mil dólares y derecho a presentar alteraciones presupuestarias mediante enmiendas por valor de siete millones de dólares, destinados a obras y planes sociales de su estado de origen. "Soy un artista popular. Aquí en el Congreso las obligaciones lo atan a uno. Tengo enormes pedidos para hacer shows y no quiero decir más que no", dijo Tiririca, quien nunca habló en sesiones en los dos años que lleva de mandato y fue acusado por la revista Época de ser analfabeto. "No voy a hablar por ahora, si ningún proyecto mío fue aprobado. El día que aprueben alguno voy a subir al estrado para hablar y agradecer", dijo el humorista, quien presentó planes para aumentar los derechos y beneficios de los trabajadores de circo y sus familias.

