La policía alemana le tuvo que pedir ayuda al ejército
Las fuerzas del orden están desbordadas por las amenazas de atentados en el país.
Berlín. La federación alemana de funcionarios de la policía de investigación criminal (BDK) advirtió que la policía está desbordada para hacer frente a las crecientes medidas de seguridad ante una potencial amenaza terrorista y pidió que el ejército se sume a esas acciones. "La policía se encuentra al borde del colapso", declaró el jefe de la BDK, Klaus Jansen, quien propone que militares con formación policial se sumen a las labores de protección de edificios y acontecimientos.Tras comentar que la actual "situación de excepción policial se prolongará hasta bien entrado el año próximo", Jansen defendió que la prevista reducción de efectivos del ejército federal en hasta 80 mil hombres sea aprovechada para que parte de ellos sean convertidos en agentes del orden.Las declaraciones del dirigente policial se produjeron un día después de que las autoridades alemanas cerraran al público por razones de seguridad los accesos al Reichstag, sede del parlamento alemán, y reforzaran la presencia policial en las calles de Berlín como medida disuasoria.El ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, anunció la semana pasada el reforzamiento de las medidas de seguridad ante la existencia de "indicios serios" de planes de atentado en el país, al parecer para fines de noviembre.Diversos medios publicaron que, según los servicios secretos de Estados Unidos, llegarán a Alemania de dos a cuatro miembros de un comando islamista. Plan develado. El semanario Der Spiegel reveló que el Reichstag está en el punto de mira de terroristas islámicos, que al parecer planean una toma de rehenes y perpetrar una masacre en el interior del edificio. Esta información procede, según la publicación, de un arrepentido entre los círculos del terrorismo islámico, que se habría puesto en contacto con el Departamento Federal de Investigaciones alemán.Desde hace una semana, patrullas policiales vigilan aeropuertos, estaciones ferroviarias y otros espacios públicos, por ser los posibles objetivos del terrorismo.A su vez, los servicios de seguridad alemanes vigilan en el país a 130 presuntos islamistas calificados de peligrosos, entre ellos una veintena de individuos que pasaron por campos de entrenamiento en países como Afganistán.El número de seguidores del radicalismo islámico se extiende a unos mil, de los cuales unos 130 se encuentran bajo observación "regular" de los servicios de seguridad por considerarse peligrosos, indicó el ministerio de Interior.Ayer, los tradicionales mercadillos de Navidad alemanes comenzaron a abrir sus instalaciones para ofrecer a los visitantes bebidas invernales y comidas típicas. Pero este año, su apertura está marcada por el aumento de uniformados.Este año, los visitantes y turistas compartirán sus paseos con agentes armados y registros esporádicos a sus bolsos por el aumento en las medidas de seguridad, ante la alarma por un posible atentado terrorista en los lugares donde haya acumulación de personas.

