Italia cerró la campaña con peligro de ingobernabilidad
Bersani es favorito, pero necesita apoyo de Monti para gobernar. El cómico Grillo es segundo, de acuerdo con sondeos que manejan los partidos. Berlusconi también repuntó.
Roma. A los mercados no les gustan las dudas y hoy Italia es una gran interrogación inflable a punto de explotar. La cuestión principal no es ya si Pier Luigi Bersani, el candidato del centroizquierda, logrará ganar las elecciones en su doble jornada de mañana y el lunes, sino si será capaz de llevar adelante su programa de gobierno para sacar a Italia de la grave crisis económica que atraviesa.A medida que se acerca la cita con las urnas aumentan las dudas propias y los nerviosismos ajenos, y aunque el candidato del centroizquierda es el favorito en los sondeos, el aparente debilitamiento de Mario Monti hace temer que la Cámara de Diputados, y sobre todo el Senado, sean imposibles de gobernar.El programa de Bersani, líder del Partido Democrático (PD), no supone ni mucho menos un volantazo arriesgado.Su objetivo es continuar con las reformas emprendidas por Monti –de hecho, muchas de ellas fueron posibles gracias a su voto–, aunque con mucha mayor atención sobre el plano social, moderando los recortes, fomentando la igualdad y prestando mayor atención al mundo del trabajo. El plan de Bersani se puede sintetizar en dos líneas: continuar con las reformas del gobierno técnico quitándole "rigor Montis" y, como corresponde a un gobierno progresista, intentar que Italia supere atrasos en derechos sociales. Bersani contaría de partida con la ventaja de tener ya en Francia a un aliado como François Hollande. Crónica de una caída. Pier Luigi Bersani sería la opción menos mala para quienes, hace un año y tres meses, urdieron la sustitución del mundialmente desacreditado Silvio Berlusconi por el respetado profesor Mario Monti, exrector de la universidad Bocconi de Milán, excomisario europeo y exasesor de Goldman Sachs. Aquellos patrocinadores –los mercados, Europa, la alemana Angela Merkel y hasta el gobierno de Estados Unidos– hubiesen deseado que Monti siguiera al frente del gobierno más tiempo para garantizar la estabilidad de Italia, pero su aterrizaje en la política activa fue menos confortable de lo que esperaba.En primer lugar, porque por mucho que el profesor domine el arte de los silencios elocuentes y las verdades a medias, su postura oficial durante un año entero fue que, tras el mandato técnico, volvería a pasar el testigo a los partidos políticos.En segundo lugar, porque los aliados en los que basa su propuesta, Pier Ferdinando Casini y Gianfranco Fini, representan lo contrario a lo que propugnaba Monti, una renovación de la cosa pública alejada del egocentrismo, las batallas palaciegas, el aire viciado de la casta política italiana. O sea, justo lo contrario de aquello que representan Casini y Fini.Y, finalmente, porque Monti se ve arrastrado sin remedio a la campaña y se entregó al juego de las descalificaciones y las promesas. Se convirtió, a su pesar, en un político más.El resultado es que los últimos sondeos conocidos no le auguraban más que un 13,6 por ciento de votos, lo que lo dejaría en el cuarto lugar. Últimos pedidos y promesas. Antes de que ayer a la medianoche comenzara el llamado "silencio electoral", los principales candidatos aprovecharon para llamar a las urnas a los más de 47 millones de electores que aún no votaron (más de 3,5 millones residentes en el extranjero ya lo pudieron hacer), sobre todo al 30 por ciento de indecisos que se calcula que hay. Bersani, elegido mediante primarias en diciembre, cerró la campaña en el Teatro Ambra Jovinelli de Roma, donde contó con el apoyo del popular cineasta Nanni Moretti. Bersani insistió en que la suya era una candidatura de defensa de los trabajadores. Aseguró que mantuvo la promesa del primer día, que no contaría "fábulas", y pidió el voto para su coalición en pro de la renovación parlamentaria: dos tercios de sus listas llevan gente nueva y en ellas hay un 40 por ciento de mujeres.Gran parte de la atención se centró en Grillo, convertido en el principal enemigo a batir, ya que los sondeos que manejan los candidatos dejan al cómico como el segundo favorito, según el diario Corriere della Sera. Buena parte de la incertidumbre política se debe también al repunte de Berlusconi, quien era un cadáver político hace unos meses y ahora se acercó a Bersani y a Grillo en los últimos sondeos. La coalición que apoya a Monti ocupa la cuarta plaza en las mismas encuestas.Italia cerró esta campaña con el temor a un elevado nivel de abstención, que puede acrecentarse por el mal tiempo.

