Irán confirma a Brasil la suspensión de la pena de muerte de Ashtiani
La mujer iba a ser ejecutada por adulterio. La mediación de Dilma Rousseff fue clave.
La presidenta de la comisión de derechos humanos en el Parlamento iraní, Zohre Elahian, ha afirmado que la condena a muerte contra Shakiné Mohammadi Ashtianí, la mujer acusada de adulterio y colaboración en el asesinato de su marido, "está aún en suspenso".En una carta dirigida a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, la diputada explica de manera confusa que "aunque el proceso de la pena a muerte por lapidación no ha llegado todavía a un punto final, la condena a ahorcamiento está en suspenso por el perdón" de la familia de su marido.No queda del todo claro. La redacción de la frase en farsi, sin embargo, no deja claro si la decisión es firme."Ha sido condenada a diez años de cárcel" porque "de acuerdo con las pruebas, esta mujer iraní traicionó a su familia y asesinó a su marido con ayuda de su amante. Confesó sus crímenes durante el juicio", agregó Elahian en su mensaje, citado hoy por la agencia de noticias estudiantil Isna.El predecesor de Rousseff, Luiz Inacio Lula da Silva, ofreció asilo a Ashtiní el pasado junio, lo que creó ciertos problemas en la cercana relación entre los dos países.En los primeros extractos de la misiva publicados el lunes por la agencia de noticias estatal Irna, la diputada también critica a Rousseff por su postura respecto los derechos humanos en Irán.Elahian le recrimina que aquellos a los que la mandataria sudamericana denomina presos políticos "están acusados de amenazar la seguridad del país".Al parecer, Ashtianí, de 43 años, fue condenada en 2006 a morir lapidada por el delito de adulterio y a perecer en la horca por la acusación de haber colaborado en el asesinato de su marido con ayuda de su amante en 2004.Su caso salió de nuevo a la luz pública en el verano de 2010, después de que uno de sus abogados afirmara que había agotado todos los recursos y que la mujer sería apedreada hasta la muerte.Sus palabras levantaron una oleada de protestas y solidaridad en todo el mundo, que obligó al Gobierno iraní a recular y reiterar que la sentencia no era firme, lo que destapó las desavenencias en el seno del régimen.Sin embargo, desde entonces toda la información acerca del citado caso es muy confusa.En septiembre, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, ya afirmó que el proceso esta en curso y que la sentencia no era firme.Semanas después, el Poder Judicial insistió, no obstante, en que estaba demostrada la participación de la mujer en el asesinato de su esposo, y que por ello sería ahorcada ya que este delito prevalecía sobre el de adulterio.

