El G-8 respaldará con dinero las rebeliones en países árabes
La condiciónes que los gobiernos que surjan sean estables y democráticos.
Deauville (Francia). Los gobernantes del G-8 anunciaron ayer, al finalizar la cumbre, que bancos mundiales de desarrollo darán créditos por más de 20 mil millones de dólares como ayuda a Egipto y Túnez, aunque evitaron fijar una posición firme respecto del conflicto entre israelíes y palestinos. Los mandatarios de los siete países más industrializados del planeta (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá) más Rusia, aseguraron en la declaración final de la cumbre desarrollada en el balneario francés de Deauville que también movilizarán un sustancial apoyo bilateral para apuntalar ese esfuerzo financiero.La intención es ayudar económicamente a Egipto y Túnez, países que a comienzos de este año derrocaron a sus gobiernos autocráticos."En el corto plazo, nuestra meta es asegurar que la inestabilidad no socave el proceso de reformas y que la cohesión social y estabilidad macroeconómica sean sustentables", sostuvo la declaración final.Sobre el conflicto entre israelíes y palestinos, el G-8 apoyó la reanudación de las negociaciones de paz, aunque sin mencionar expresamente la propuesta de retornar a las fronteras de 1967.Tal como se esperaba, los mandatarios dijeron que el líder libio Muammar Kadhafi debe irse y exigieron al gobierno sirio dejar de usar la fuerza contra su pueblo. El conflicto crece. Estos pedidos no fueron escuchados, al menos ayer, ya que a lo largo del día murieron no menos de tres personas por la represión contra protestas en Siria. Paralelamente, en Yemen, combatientes de una tribu opuesta al régimen del presidente Alí Abdalá Salé ocuparon un campo militar de la Guardia Republicana, en una acción que dejó decenas de muertos y a la que respondió el gobierno con ataques aéreos, según declaró un jefe tribal.

