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Francia y Alemania se unen por Grecia

Merkel y Sarkozy ratificaron su determinación de rescatar al país heleno de la quiebra.

18 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Francia y Alemania se unen por Grecia

Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ratificaron ayer su determinación a hacer "cuanto sea necesario" y "lo antes posible" para rescatar Grecia a través de una fórmula que implique "de manera voluntaria" a los acreedores privados. En plena discusión europea por desbloquear el rescate griego, los líderes del eje franco-alemán anunciaron, apenas tres cuartos de hora después de la llegada de Sarkozy a la oficina de la canciller, un acuerdo del que no revelaron detalles y a medio camino entre las posturas de cada uno.Por un lado, Berlín salva el principio que defiende frente al rechazo de muchos de sus socios de la Unión Europea (UE), la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), como es la participación de acreedores privados en el rescate.Por el otro, Francia logró que Merkel hiciera varias veces hincapié en que esta participación sería voluntaria.Ni uno ni otro desentrañaron cómo sería esa fórmula, ya que debe llevar el sello "no del ámbito político, sino de los expertos", puntualizó Sarkozy. Por eso, en la elaboración del rescate trabajan el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea. El plan completo tomará forma a lo largo de la próxima semana."No nos cansaremos de insistir en nuestro compromiso total con el euro, nuestra moneda común, de la cual Alemania se ha beneficiado y de cuya fortaleza depende nuestra economía", afirmó Merkel.La mandataria descartó que por parte alemana se pretendiera postergar el rescate a septiembre. "Debemos actuar rápido", insistió.Sarkozy añadió que tampo-co se esperará a agosto, puesto que "pocas cosas pasan en ese mes", en alusión a las vacaciones europeas. Cuatro principios. Ambos líderes se escudaron en que no se pueden dar detalles sobre cuál será la fórmula y lo único que Sarkozy avanzó es que estará sustentada en cuatro principios: la voluntariedad, evitar el peligro de un incumplimiento crediticio, la aquiescencia del BCE y la rapidez. La solución debe producirse pronto, ya que para julio Grecia puede haber entrado en la insolvencia, no puede hacerse en contra del BCE –lo que implica el término voluntariedad– y debe ser ajustada a lo que llamaron el "espíritu de Viena".Tal término alude al modelo seguido en 2009 entre los grandes bancos y los países de centro y este de Europa con problemas. Se trata de una fórmula cercana a la propuesta defendida por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.Éste sugirió una prolongación o moratoria de siete años de los plazos de vencimiento de los títulos de deuda griega a través de un cambio de bonos.La iniciativa de Viena se diferencia de la propuesta de Schäuble en un detalle fundamental. Mientras en el plan del ministro los bancos cambiarían los viejos títulos por otros nuevos, con los mismos intereses pero con un vencimiento pos-terior, en la iniciativa de Viena se cancelarían los viejos títulos y luego los bancos comprarían nuevos.Aunque el efecto para la deuda griega sería el mismo, esta fórmula podría tener una repercusión distinta en la valoración de las agencias de calificación de riesgo. Para desterrar rumores. Merkel y Sarkozy trataron de zanjar así rumores desatados sobre el mal funcionamiento del eje franco-alemán, tras siete meses en los que no hubo encuentros bilaterales. El disenso entre los grandes socios de la UE no se limita a la deuda griega, pues también incluye posiciones divergentes respecto a Libia y el malestar francés por el apagón nuclear alemán.Más allá de que los roces no se resuelven con un corto encuentro en la oficina de la canciller, la clave está en el compromiso de desbloquear el rescate griego, cuestión que afecta la solvencia de los otros socios europeos en dificultades.