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Esperanzada, la izquierda de toda Europa mira hacia París

Un triunfo de los socialistas franceses es esencial para consolidar una alternativa en el continente. De los 27 países de la UE, sólo cuatro cuentan en la actualidad con gobiernos socialdemócratas.

25 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Andrea Rizzi (El País, de Madrid)
Esperanzada, la izquierda de toda Europa mira hacia París
Favorito. Hollande, a la cabeza en los sondeos (AP).

París. Una única ópera triunfó en lo que va de la década en los teatros políticos de Europa. En sus escenarios, tenores y sopranos gubernamentales entonaron con vigor el canto de la austeridad y la flexibilización de los mercados laborales; orquestas de empresarios acompañaron con convicción, y, desde atrás, un coro de instituciones económicas y financieras internacionales alentó sin descanso. La representación avanzó de forma implacable. Mientras, músicos y protagonistas del flanco izquierdo de los teatros buscaban una partitura para una ópera alternativa creíble. Que emocione o al menos convenza al público. Pero buena parte de la audiencia ha tenido en estos años la sensación de oír, desde la izquierda con tradición gubernamental, sólo pálidas variantes del libreto de la derecha.Los dirigentes progresistas acataron el dictado alemán sobre la regla de oro del déficit y evitaron formular sonoras objeciones ante las negociaciones con Grecia.Pero la coyuntura política parece ofrecer una oportunidad a los que desean otra música. Todos miran hacia París. Líder y alternativa. El candidato socialista a las presidenciales galas de abril y mayo, François Hollande, es el único líder de peso que se ha manifestado claramente en contra del tratado europeo de austeridad pactado en enero. Hollande, que encabeza los sondeos, declaró que, si gana, exigirá una renegociación del mismo; abogó por la institución de eurobonos; despreció que el acuerdo no incluya previsiones más explícitas a favor del crecimiento, y prometió mayores impuestos a la banca.De los 27 países de la Unión Europea (UE), sólo cuatro (Austria, Bélgica, Chipre y Dinamarca) tienen gobiernos socialdemócratas. Pero una victoria de Hollande podría abrir paso a un cambio de marea.El socialista tendría un aliado conceptual al otro lado de los Alpes para afianzar una política económica alternativa. A pesar de que no pertenece a la misma familia política, Mario Monti figura entre aquellos que combaten con vigor el monocultivo de la ultraortodoxia fiscal.Y al otro lado del Atlántico, una eventual reelección de Barack Obama ofrecería un respaldo a un intento de viraje político en Europa. Paradoja. La izquierda europea coincide, a grandes rasgos, en la intención de ralentizar los procesos de ajustes fiscales y poner mayor acento en el crecimiento. Pero, hasta ahora, este anhelo no se cristalizó en un proyecto sólido y alternativo. Pese a la crudeza de los recortes, no hay una multitud de votantes haciendo cola para colocarse bajo el paraguas social progresista. ¿Qué ocurre?"Los partidos progresistas sufren desde hace tiempo el conflicto entre tener una actitud considerada como responsable u otra que responda a las expectativas de sus bases electorales", observa Luciano Bardi, codirector del Observatorio sobre Partidos del Instituto Universitario Europeo.Por lo general, los dirigentes izquierdistas eligieron políticas que tranquilicen a los mercados y satisfagan al gran contribuyente europeo: Berlín. En España, Portugal y Grecia los socialistas pagaron un caro precio por ello. Unos creen que no tenían alternativa; otros, que no tuvieron coraje.Sea como sea, en estos tiempos, está claro que espantar a los mercados conlleva un riesgo bastante alto. El asunto se agrava si se considera que la derecha no sufre el mismo dilema, al ser mucho más convergentes los intereses de su base electoral con aquellos de los indispensables mercados.En este nudo reside buena parte de la explicación de la paradoja por la que, en medio de una crisis incubada en el seno del capitalismo, la izquierda esté tan débil."Los progresistas son una alternativa real en cuestión de derechos civiles, pero en política económica dejaron de serlo hace décadas. El ciclo hegemónico de la derecha empezado con Thatcher y Reagan no acabó todavía", explica Bardi.Así, con respecto al pasado, los progresistas son percibidos como corresponsables del descontrol que llevó al desastre; con respecto al futuro, no se los ve como portadores de proyectos económicos realmente diferentes."Pero los ciclos hegemónicos cambian por acontecimientos sistémicos. Esta crisis lo es. Quizá, aunque no sea evidente, estamos incubando un cambio de ciclo", sugiere Bardi.De momento, Hollande es el único que parece postularse como tenor protagonista de una ópera alternativa para los teatros europeos.

El doble de patrimonio

El patrimonio de 2,3 millones de euros del presidente galo, Nicolas Sarkozy, duplica al de su rival socialista, François Hollande, publicó L’Express.