Entre un nombre fatídico y un discurso insostenible
Las palabras de Rajoy se estampan contra las cifras de Europa y contra la realidad cotidiana de los españoles, en la cual un acto desesperado como el que cometió Inocencia Lucha el lunes pasado dejó de ser algo excepcional. Pedro Luque.
Inocencia Lucha entró el lunes a la sucursal del banco, se tiró encima líquido inflamable y se prendió fuego. "Me lo quitaron todo", gritó, mientras agentes de la guardia civil intentaban apagar las llamas. Cuando el fuego no encontró más piel para quemar, la mujer quedó tendida en el suelo diciendo: "Miren lo que me han hecho, me lo quitaron todo". En Almassora, un municipio de la Comunidad de Valencia, no se habla de otra cosa. La desesperada mujer de 47 años, separada, madre de tres chicos y con una incapacidad por la que cobraba 300 euros al mes, había recibido una notificación del banco por el embargo de su cuenta, tras la pérdida de dos departamentos. Se quedaba así sin su principal fuente de ingresos, en un país donde encontrar hoy trabajo es considerado casi un hecho milagroso. Dos días después de que Inocencia cometiera su acto de desesperación, el presidente español, Mariano Rajoy, pronunció ante el Parlamento su discurso sobre el estado de la Nación y aseguró que "lo peor de la crisis económica ya pasó"."España tiene la cabeza fuera del agua", "el barco no se hundió" y "hay vida después de la crisis" fueron algunas de las frases con las que el mandatario intentó presentar un panorama optimista ante un pueblo que no termina de entender por qué el modelo económico del país naufragó de manera estrepitosa.Rajoy afirmó que los 5.965.400 desocupados reflejan "el aspecto más duro y dramático de la situación social y económica por la que atraviesa España". Aseguró que no fue "ni fácil, ni agradable" adoptar las medidas de ajuste que aplicó durante sus 14 meses de gobierno, pero insistió en que "la peor amenaza se está convirtiendo en recuerdo". Distorsiones. En realidad, las cifras que baraja el gobierno de Rajoy poco tienen que ver con las previsiones que maneja Europa: mientras el Ejecutivo español pronostica que el Producto Interno Bruto (PIB) del país apenas caerá este año el 0,5 por ciento, la Comisión Europea indicó el viernes, 48 horas después del discurso presidencial, que la recesión será del 1,4 por ciento. Según la Unión Europea, recién en 2014 crecería 0,8 por ciento el PIB, lo que es insuficiente para crear nuevos puestos de trabajo. El gobierno contaba con una recuperación del 1,2 por ciento para el próximo año.En cuanto a la desocupación, el presidente prevé que descienda al 24,3 por ciento este año y al 23,3 por ciento en 2014, pero Europa habla de una tasa de desempleo que subirá hasta el 27 por ciento a fines de 2013.Las palabras de Rajoy se estampan contra las cifras de Europa y contra la realidad cotidiana de los españoles, en la cual el acto desesperado de Inocencia dejó de ser algo excepcional: el cadáver de un hombre de 55 años fue encontrado en su casa de Alicante el 13 de febrero, el mismo día que iba a ser desalojado por impago de una de una deuda hipotecaria de 24 mil euros.Unos días antes, una pareja de jubilados se quitó la vida en Mallorca luego de recibir una notificación que les informaba que su casa sería subastada.Perder la vivienda por no poder hacer frente a los préstamos hipotecarios –en España se conoce como desahucio– es una de las tantas aristas de la crisis española que el presidente ni siquiera mencionó en su optimista y distorsionado discurso.Mientras tanto, Inocencia lucha por su vida en el hospital, con más del 70 por ciento de su cuerpo quemado. Hay nombres que tienen mucho de presagio.

