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Entre la indiferencia y la polución visual

Curitiba es una ciudad limpia, sin pintadas de los partidos políticos que atesten sus paredes. La urbe parece indiferentea la elección de gobernador y presidente que se realizará mañana.

02 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entre la indiferencia y la polución visual

Enviado especial

La ciudad capital del Estado brasileño de Paraná, que supo ser tomada como modelo –jamás aplicado– para Córdoba por los ex intendentes Rubén Martí y Germán Kammerath, permaneció ayer todo el día teñida por el color gris de la lluvia y del cielo encapotado de nubes. Un solo minuto de sol habría dejado mostrar el verdadero color de Curitiba, una ciudad verde por donde se la mire, limpia a pesar de que mañana se vota aquí para elegir al sucesor o sucesora de Luiz Inácio Lula Da Silva, y por gobernador, dos senadores y dos diputados (uno federal y el otro estadual) del Estado de Paraná. A pesar de este acontecimiento, las paredes y tapias, al menos en la zona céntrica y alrededores, están relucientes, como pidiendo a gritos la brocha gorda de algún puntero cordobés para que venga a estampar el arte de su militancia.Aquí, de acuerdo con lo que se advierte en la calle, la elección presidencial y estatal se vive con mucho menos dramatismo que en Córdoba y en Argentina, en general.La única y abultada marca de la elección está dada por los carteles tipo pancarta, de todos los tamaños y colores, que muestran las caras de los candidatos y los números (o códigos) con los cuales se los tiene que elegir. Es que aquí, como en todo Brasil, el sistema de voto electrónico que se utiliza es bastante diferente del que se utilizó en la pasada elección del intendente de Marcos Juárez.En el de aquí, cada candidato tiene un código que lo identifica: los postulantes a presidente tienen dos dígitos; los candidatos a gobernador, también dos dígitos; pero los aspirantes a cargos legislativos tienen entre tres y cinco dígitos.Ni en Curitiba, ni en las ciudades más grandes de los alrededores se elige prefeito , es decir, intendente. Quizá por eso la gente parece estar en otra.Sin embargo, ayer a la tarde, cuando este cronista caminaba por la avenida Guarapuava, una de las principales del centro de Curitiba, pudo ser testigo del único gesto de "no indiferencia": palo en mano, un grupo de jóvenes recorrió varias cuadras del pituco boulevard y derribó carteles y afiches políticos, ante la indiferencia del resto de los peatones y de los automovilistas que pasaban por allí."Es una enorme polución visual", le dijo a este diario Marcia Goia, una chica de 18 años que integraba el grupo "antipolución".A su lado, Andreia Fica, de 17, también se quejó: "Estos carteles son una basura". Menos mal que no viven en Córdoba.La otra forma de proselitismo que se deja ver aquí incluye a los automóviles. Sus propietarios pegan en los laterales o en las lunetas traseras de los coches los mismos afiches con los rostros y los números de los candidatos. Nada más que eso. Comitiva cordobesa. Esta suerte de tranquilidad electoral provocó cierta sorpresa en la comitiva que integran legisladores cordobeses y un funcionario del Ministerio de Gobierno de la Provincia (Javier Sosa Liprandi), que viajó hasta aquí para conocer paso a paso el sistema de votación brasileño. La mayoría de ellos, oficialistas y opositores, se mostraron muy interesados en todos los suplementos que publicaron ayer los diarios locales, con información y detalles de lo que se vota y cómo. Hoy tendrán una agenda muy cargada y asistirán a la preparación y distribución de las urnas informáticas y a una conferencia de las máximas autoridades electorales de este estado.En otro orden, el relator de la Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, José Pérez Corti, partió del aeropuerto Taravella con la comitiva, pero tuvo que quedarse en la ciudad de Porto Alegre porque en Curitiba ya no había margen para su acreditación.