El proteccionismo propio no se mira como el ajeno
“Tenemos que cerrar Brasil a las importaciones”, afirmó en tono radical el presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp).
"Tenemos que cerrar Brasil a las importaciones", afirmó en tono radical el presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp). Los dichos de Benjamin Steinbruch, titular además de la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN), se conocieron en medio de noticias sobre desbalances de intercambio y caída de consumo en países ricos que empujaban a determinados actores y empresas hacia naciones emergentes, con el riesgo de que las competencias desiguales afecten a las empresas y los trabajadores locales.Pero el asesor comunicacional de la Fiesp Ricardo Riveiros le aclaró a este enviado que las afirmaciones del titular de la organización reflejaban la preocupación del empresariado brasileño en general y paulista en particular por la penetración de China en ese país y el continente.Diferentes empresarios, que prefirieron emitir su opinión off the record sobre los posibles escenarios brasileños tras la elección del próximo 3 de octubre, coincidieron en que las relaciones con el Mercosur en general y Argentina en particular atraviesan un buen momento, aunqueadmitieron que hay puntospara cambiar de parte de algunos funcionarios o gobiernos que insisten en "no abrir sus economías" o recurren a protecciones que tildaron de inadecuadas.Entre esas "anomalías que impiden que el Mercosur fluya más" hubo quienes mencionaron a las peleas por el trigo o las intervenciones del secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno, acerca de la línea blanca de electrodomésticos brasileños.Algunos empresarios e industriales paulistas, que se asumen como una suerte de contrapeso económico al poder político de Brasilia, sostienen que hubo muy buena relación y trato mutuo con Lula y hay buenas expectativas con los tres principales candidatos a gobernar el país desde enero: Dilma Rousseff, José Serra y Marina Silva.Pero al mismo tiempo reclaman que quien triunfe, en los primeros seis meses o al año de asumir, introduzca una reforma tributaria que, de la mano de la reforma política, baje las tasas de interés.

