El Papa pidió que la política les gane a las finanzas
Criticó la debilidad de los gobiernos ante los especuladores. Exigió ayuda para los países más pobres y garantizar el Estado de derecho.
Ciudad del Vaticano. El papa Benedicto XVI instó ayer a que en estos tiempos de crisis económica "la política prevalezca sobre la finanza" y "la ética oriente todas las actividades".
Así lo expresó en su discurso al recibir en audiencia a los participantes de un congreso organizado por la Centesimus Annus-Pro Pontífice, una fundación formada por empresas privadas que recogen fondos para la Iglesia Católica.
Benedicto XVI criticó además a los gobiernos ante lo que consideró una acción "demasiado débil" e "insuficiente" respecto a "los numerosos episodios de especulación contra los países más débiles".
Y entonces realizó un llamado para que "la política prevalezca sobre la finanza y sea la ética la que oriente cualquier actividad".
"El bien es la finalidad que da sentido al progreso y al desarrollo, sin ello, se producirían sólo bienes materiales, que aunque necesarios, sin el contexto del bien común terminaría prevaleciendo el consumismo, el derroche, la pobreza y el desequilibrio", añadió el Papa.
Por ello, Benedicto XVI añadió que, junto a las ayudas económicas a los países menos favorecidos, se necesitan medidas que "garanticen el Estado de Derecho, un orden público y eficaz, el pleno respeto de los derechos humanos e instituciones verdaderamente democráticas y participativas".
En este contexto, el Papa valoró el aporte de la religión al asegurar que "son decisivas porque enseñan hermandad y paz y porque educan a dar espacio y ser abiertos a lo transcendente en una sociedad actual, marcada por la secularización".
Y por tanto, añadió: "Tanto la exclusión de las religiones del ámbito público, como el fundamentalismo religioso, impiden el encuentro entre personas para su colaboración a favor del progreso de la humanidad, la vida de la sociedad se empobrece y la política asume un rostro opresor y agresivo".
Medidas italianas. En tanto, el presidente italiano, Silvio Berlusconi, aseguró ayer que en el paquete de medidas de ajuste por un valor de 27.600 millones de euros, que tiene previsto presentar en breve, no están previstos recortes a pensiones, escuela o sanidad, ni la suba de los impuestos.
Berlusconi tachó de "mentiras" y "venenos" los artículos que aparecieron en algunos periódicos italianos sobre los supuestos recortes que el gobierno está preparando.
"Ninguna de estas medidas de carnicería social que describe la prensa son verdad", dijo Berlusconi, al asegurar que trabaja "en estrecho contacto con las partes sociales".

