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Dudas sobre Portugal traen más inquietud en la Eurozona

Un día después de que su deuda fuera rebajada a la categoría de "bonos basura", se agravó la situación financiera lusa.

07 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Dudas sobre Portugal traen más inquietud en la Eurozona

Lisboa. La situación financiera de Portugal empeoró ayer, al aumentar el interés que debe pagar por sus bonos soberanos y bajar la Bolsa de valores, luego de que su deuda fuera reducida a categoría de bonos basura, lo que agravó la crisis que atenaza a Europa. Las esperanzas de Portugal de salir de manera paulatina de su crisis de endeudamiento fueron aplastadas por la agencia de calificación de riesgos Moody's, que el martes redujo en cuatro peldaños la calidad crediticia del país y pronosticó que seguramente necesitará un segundo plan de rescate, como Grecia.Portugal recibió a principios de año un crédito de contingencia de 78 mil millones de euros de parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, al dispararse el interés de sus bonos soberanos a niveles insostenibles. Tras el empeoramiento de la crisis financiera portuguesa, España sufrió de inmediato las consecuencias y la Bolsa de valores madrileña retrocedió 1,5 por ciento, al mismo tiempo que subían los intereses de los bonos soberanos. España, un país con una economía mucho mayor, se ha librado de correr la misma suerte que Grecia, Irlanda e Italia, al menos hasta ahora.El nerviosismo se extendió ayer hasta Italia, donde la Bolsa retrocedió un dos por ciento ante el temor de que las reducciones del gasto público sean insuficientes para reducir el volumen de la deuda soberana.La idea de que la crisis podría extenderse a otros países preocupa a los mercados. Un rescate financiero de España o Italia sería mucho más caro que todos los efectuados hasta ahora por la UE. "Crece el riesgo de que Italia quede afectada por el contagio y que los vigilantes del mercado de bonos dicten una aceleración de las medidas de ajuste", afirmó el analista Alan Ruskin, del Deutsche Bank. Puñetazo al estómago. El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, dijo que la reducción fue "como un puñetazo en el estómago". Por su lado, organizaciones patronales de España y Portugal coincidieron ayer en censurar la labor de las agencias de rating en la actual crisis económica, y abogaron por auditar a estas entidades o incluso cambiarlas por otras de nueva creación. Así lo señalaron en rueda de prensa el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (Ceoe), Juan Rosell, y su homólogo en la Confederación de Industria Portuguesa, António Saraiva, tras celebrar una reunión en Lisboa con el nuevo primer ministro luso, Passos Coelho.Rosell y Saraiva criticaron el recorte anunciado por la agencia Moody's, que justificó su decisión por el temor a que Portugal no reduzca en la medida de lo previsto su déficit público –en más de seis puntos en tres años, hasta el tres por ciento– e incluso aventuró que el país puede requerir de un segundo rescate, como Grecia, si no consigue cumplir sus compromisos y financiarse en el mercado.Saraiva recordó que en Portugal existen ahora "condiciones de estabilidad" –el nuevo gobierno tomó posesión oficial la semana pasada después de que los conservadores vencieran en las urnas el pasado 5 de junio– y que ya se han adoptado "valientes y duras medidas para reducir el déficit y reequilibrar las cuentas". Calificaciones erradas. Portugal se ha comprometido a aplicar un severo programa de ajustes y reformas que incluyen un incremento de la carga fiscal, cortes en la inversión y el gasto público, cambios en la legislación laboral y la privatización de algunas de las más importantes compañías del país, entre otras medidas. El presidente de la patronal española recordó, a su vez, que las tres principales agencias calificadoras de riesgo del mundo –Moody's, Fitch y Standard & Poor's– conforman "casi un oligopolio", y recordó los errores en sus análisis de finales de 2007 y principios de 2008, cuando otorgaron la máxima calificación posible a empresas estadounidenses que posteriormente cayeron en bancarrota.