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Descubren trama de corrupción en la Justicia de Bolivia

El caso de un ciudadano de EE.UU. por quien había intercedido Sean Penn ante el presidente Evo Morales sacó a la luz una poderosa red delictiva.

11 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencia AP
Descubren trama de corrupción en la Justicia de Bolivia

La Paz. Un empresario estadounidense que lleva 18 meses en una sombría cárcel de Bolivia atrapado en una trama judicial surrealista acaba de destapar el mayor escándalo de corrupción que salpica al gobierno de Evo Morales.

Nadie escuchó las quejas de Jacob Ostreicher, un judío ortodoxo de Nueva York acusado de lavar dinero del narcotráfico, de que era víctima de extorsión y robo por parte de sus acusadores hasta que el actor y activista Sean Penn intercedió por él ante Morales en un encuentro el 30 de octubre.

“Le llevé la evidencia al presidente y él fue muy sensible”, dijo Penn a AP el domingo desde Haití, donde es embajador de buena voluntad.

El Ejecutivo ordenó una investigación expedita del Ministerio de Gobierno que descubrió una red mafiosa de altos funcionarios, fiscales y jueces que manipulaban la Justicia para esquilmar a sus víctimas sin previo juicio. Pero el caso no causó la renuncia de ningún ministro. El caso de Ostreicher develó una Justicia corrupta, manipulada y atemorizante, dijo el fin de semana el cardenal Julio Terrazas.

Ostreicher, de 54 años, llegó en 2011 para invertir en agro­industria, pero su socia adquirió tierras de un narcotraficante extraditado a Brasil. Nunca pagó los 50 mil dólares que le exigían los funcionarios del Ministerio de Gobierno para facilitar su libertad y que en 26 ocasiones frustraron su audiencia de excarcelación. Ni siquiera su deteriorada salud y una huelga de hambre en prisión conmovieron a sus acusadores.

El cerebro de la “banda de extorsionadores” era el director jurídico del Ministerio de Gobierno, Fernando Rivera. Abogados, funcionarios medios, fiscales y jueces eran cómplices, denunció el ministro de Gobierno Carlos Romero a quien Morales encargó la investigación. Otros funcionarios corruptos vendieron 18 toneladas de arroz y ganado y alquilaron para beneficio propio la maquinaria agrícola que las autoridades incautaron temporalmente a Ostreicher mientras es investigado.

Rivera casi siempre asistía a las audiencias de sus víctimas y presionaba para detenerlas hasta que cedían a las extorsiones. La socia de Ostreicher, Liliana Rodríguez, denunció que la banda le pidió 30 mil dólares para cambiarlo de penal debido a problemas de salud.

Rivera y sus cómplices, entre ellos el director de gestión Pública del Ministerio de la Presidencia José Manuel Antezana, extorsionaban a través de esbirros y casi siempre una mujer cobraba las coimas.

Ocho personas fueron enviadas a la misma cárcel de Ostreicher en Santa Cruz, entre ellos Rivera, el abogado del Ministerio de Gobierno, Denis Rodas, el jefe de fiscales Isabelino Gómez y la fiscal que investigada el caso, Janet Velarde. Dos jueces y otros cinco fiscales son investigados.

Evo calificó de “repudiable” a la banda y dijo que cuando era diputado, la corrupción era peor. El gobierno de turno hacía circular “maletines de dinero” para comprar a legisladores.

Rivera recibió plenos poderes en 2007 para enjuiciar a opositores cuando Morales afrontaba una arremetida de cuatro gobernadores rivales.

Desde hace tres semanas Ostreicher recibe atención médica bajo custodia en una clínica de Santa Cruz gracias a la gestión de Penn. Lleva chaleco antibalas y afirma que finalmente ve asomar una luz en el túnel y que su fe en Dios nunca lo abandonó. Hoy asistirá a una nueva audiencia en la que se prevé que recupere la libertad, según su abogado. Quizá Penn esté presente.