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Dejar Nueva York para superar la tragedia

No hay cifras claras de cuántas personas emigraron tras los ataques, pero 1,6 millones de habitantes se mudaron a otros estados entre 2000 y 2010.

06 de septiembre de 2011 a las 09:12 a. m.
Agencia AP
Dejar Nueva York para superar la tragedia
DEJAR NUEVA YORK. Para algunos, fue la forma de superar la tragedia.

A pesar de lo intenso de los recuerdos de temor y confusión por los atentados del 11 de septiembre del 2001, Karen Cooney sabe que serían peores si siguiera viviendo en la ciudad de Nueva York. Ella considera que, en su caso, la mejor manera de salir adelante fue irse de la ciudad.

“Cada vez que uno salía de la casa, había recordatorios (de lo sucedido)”, dijo Cooney, quien se reubicó en 2004 con su esposo en Upper Southampton, Pensilvania. “Uno volvía a vivir ese día”.

Aun cuando Nueva York se ha recuperado del 11 de septiembre en diversos aspectos y en los últimos 10 años su población ha crecido incluso en las cercanías donde el Centro Mundial de Comercio fue destruido, vivir ahí se volvió imposible para algunas personas traumatizadas por los ataques.

Los que se fueron. No hay cifras claras del número de personas que emigraron de la ciudad debido a los atentados, pero según un análisis de las estadísticas del censo que efectuó el Centro Empire para Políticas del Estado de Nueva York, 1,6 millones de habitantes del estado se mudaron a otros de 2000 a 2010.

Entre los emigrantes figuraron personas que sufrieron estragos emocionales enormes o que fueron víctimas de las secuelas económicas y perdieron sus empleos tras los ataques.

“Creo que si no me hubiera ido, no estoy segura de que lo hubiera manejado tan bien”, apuntó Cooney.

Hacer un cambio así permite un mínimo de control a las personas que han vivido sucesos traumáticos y eso puede ser positivo, dijo el psicólogo clínico J. William Worden, quien ha escrito libros sobre la aflicción y la asesoría en casos de duelo.

“Cada vez que alguien puede reafirmar su sentido de individuo actuante, es positivo”, expresó Worden. “Una de las formas en las que la gente puede dar sentido a sus vidas es encontrar un aspecto positivo o redentor en una situación”.

Nuevos horizontes. Charles Petersheim es un ejemplo. Petersheim era gerente de construcción, pero su trabajo desapareció al detenerse la edificación de establecimientos comerciales tras los ataques. Cuando expiró su contrato de arrendamiento, Petersheim, oriundo de Lancaster, Pensilvania, decidió que había llegado la hora de partir de Nueva York.

“Después del 11 de septiembre, Nueva York ya no era el lugar más fabuloso para vivir”, dice Petersheim.

El hombre emigró hacia el norte, a Eldred, condado de Sullivan, en el estado de Nueva York, donde había comprado una propiedad deteriorada que en un principio había pensado emplearía para viajes cortos.Pronto advirtió que había oportunidad de negocios, montó una compañía para arreglar casas y después comenzó la construcción de viviendas tipo antiguo con las comodidades modernas.En los últimos 10 años, según sus cálculos, ha construido 100 casas, muchas de las cuales fueron vendidas a familias que abandonaron la ciudad de Nueva York en busca de una vida más tranquila.

El hombre también ha desarrollado su propia vida en el condado de Sullivan, y ahora tiene esposa y un hijo pequeño. "En lo que a mí respecta, (dejar Nueva York) fue la decisión correcta", dijo Petersheim, de 41 años.