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"Cuba y el mundo necesitan cambios"

Benedicto XVI se despidió de la isla con una misa en la que criticó "la irracionalidad y el fanatismo". Condenó el embargo de EE.UU. Mirá las fotos y el vídeo.

29 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
"Cuba y el mundo necesitan cambios"
Emblemático escenario. Benedicto XVI llega a la Plaza de la Revolución para una misa ante 300 mil personas. La imagen del Che, en lo alto (AP).

La Habana. El papa Benedicto XVI se despidió ayer de Cuba tras una visita de 48 horas, durante la que se reunió con los hermanos Castro y llamó a los cubanos a reconciliarse y a buscar la verdad en libertad, al tiempo que resaltó la necesidad de cambios en el país para una “verdadera transformación social”, y condenó el embargo económico estadounidense.

El acto central del Papa 
–quien llegó el lunes a Santiago de Cuba, donde rindió homenaje a la patrona del país, la Virgen de la Caridad del Cobre– fue la homilía de la misa que ofreció ayer por la mañana en la Plaza de la Revolución de La Habana, en la que llamó a los cubanos a buscar continuamente la verdad, acción que “supone un ejercicio de auténtica libertad” sin caer en “la irracionalidad y el fanatismo”, lo que lleva a algunos a encerrarse “en su verdad, intentando imponerla a los demás”.

Ante una multitud y frente al presidente cubano, Raúl Castro; su canciller, Bruno Rodríguez; y autoridades del gobierno y eclesiásticas, Benedicto XVI exhortó a los cubanos en su homilía a buscar la verdad y la reconciliación, y mencionó la necesidad de cambios y de una “verdadera transformación social” para “forjar una nación digna y libre”.

“Cuba y el mundo necesitan cambios, pero estos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”, sostuvo el Pontífice.

Desde que llegó al país, Benedicto XVI subrayó la necesidad de reconciliación entre los cubanos, recomendación que pareció referirse a la fuerte enemistad que la cúpula comunista cubana, que gobierna la isla desde hace más de medio siglo, mantiene con el exilio anticastrista asentado en Miami.

Al respecto, la organización humanitaria Aministía Internacional denunció ayer que se registró un “aumento del acoso” contra la disidencia para impedir que protestara durante la visita del Papa, quien no contempló en su agenda un encuentro con sus líderes, pese a reiterados pedidos de la oposición.

Antes de la misa, blogueros opositores al gobierno y comentaristas en Twitter habían dicho que a miembros del grupo opositor Damas de Blanco les habían impedido ir a la misa y que algunos líderes opositores habían sido detenidos.

Libertades para la Iglesia. En la homilía de la mañana, Benedicto XVI pidió mayores libertades para la Iglesia Católica, cuyas relaciones con el gobierno de La Habana fueron hostiles durante décadas luego de la Revolución en 1959, lo que incluyó en su momento la excomunión del entonces presidente, Fidel Castro.

Sin embargo, la Iglesia cubana ocupó un rol más protagónico de mediación entre la sociedad y las autoridades con la llegada al poder de Raúl, que alcanzó su máxima expresión en 2010, cuando el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, negoció con el mandatario la libertad para decenas de presos.

“Es de reconocer con alegría que en Cuba se fueron dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado”, manifestó el Papa.

Antes de partir. En sus palabras de despedida, en el Aeropuerto José Martí de La Habana, acompañado por Raúl Castro, Benedicto XVI llamó a "estrechar la concordia" y pidió que "nadie se vea impedido a sumarse a esta tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales".

Esta carencia de recursos “se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan de forma negativa sobre la población”, resaltó el Pontífice en alusión al embargo económico impuesto por Estados Unidos desde hace medio siglo.

“Continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad”, señaló Joseph Ratzinger como mensaje final de su peregrinación a la isla, dedicada oficialmente al 400º aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba.

Así, el Papa cerró en el país caribeño su viaje número 23 desde que fue elegido jefe de la Iglesia Católica, gira que incluyó a México, donde estuvo tres días, en los que ofició dos misas y se reunió con el presidente de ese país, Felipe Calderón.

El balance de Raúl

"Muchas coincidencias". El presidente cubano, Raúl Castro, despidió al Pontífice al pie de la escalerilla del avión y ofreció un breve balance de las consignas e ideas papales. "Encontramos muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones", dijo en el discurso de despedida, en el que además afirmó que en Cuba son conscientes de que la dignidad humana no sólo se sustenta sobre bases materiales, "sino también sobre valores espirituales".

Bajo la lluvia. En medio de una intensa lluvia, el Papa arribó al aeropuerto tras hacer un recorrido desde la Nunciatura Apostólica en el "Papamóvil". El despegue del avión que lo llevaría de vuelta al Vaticano se vio retrasado al menos media hora debido a un fuerte aguacero.

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