Brasil eligió a Dilma para suceder a Lula
La candidata del PT obtuvo el 56,05% de los votos válidos frente al 43,95% del opositor José Serra. Prometió gobernar para todos.
Enviado especial a Brasilia
Tal como habían vaticinado los sondeos, Dilma Rousseff, la candidata bendecida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para sucederlo, logró una clara victoria en el balotaje y se convirtió ayer en la primera mujer elegida presidenta de Brasil, una república de casi 200 millones de habitantes. Rousseff, ex ministra de Minas y Energía y jefa de Gabinete de Lula, prometió erradicar la miseria, tendió su mano a la oposición y dijo que golpeará a menudo la puerta del actual mandatario para pedir su consejo. "Voy a hacer un gobierno comprometido con la erradicación de la miseria y la creación de oportunidades para todas las brasileñas y brasileños", dijo anoche en su primer pronunciamiento oficial tras su victoria la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT).Con el 99,93 por ciento de los votos escrutados, Dilma obtenía 55.713.262 sufragios, equivalentes al 56,05 por ciento de los votos válidos emitidos. Su rival, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cosechó 43.694.254 votos, equivalentes al 43,95 por ciento de sufragios válidamente emitidos, esto es, sin contar nulos ni en blanco.Con 62 años, esta mujer nacida en Belo Horizonte, que participó en la lucha armada contra la dictadura, fue presa y torturada en los años '70 y hasta estas presidenciales nunca se había postulado para un cargo electivo, sucederá a Luiz Inácio Lula da Silva el 1° de enero, para un mandato de cuatro años.Rousseff, quien a la mañana había votado en Porto Alegre, llegó pasadas las 22 (las 21 de Argentina) al abarrotado salón del Hotel Naoum Plaza. Tras los abrazos y la euforia de autoridades partidarias, gobernadores y legisladores electos por su coalición, Dilma leyó un discurso que le insumió más de media hora, que fue interrumpido por las ovaciones.Resaltó su elección por su condición y prometió honrar a las mujeres, a la vez que reiteró su compromiso con la libertad religiosa y de prensa."A la oposición le extiendo mi mano", dijo en el párrafo más aplaudido. "Seré la presidenta de todos los brasileños y brasileñas", expresó.Anticipó que impulsará "una reforma política que eleve los valores y profundice la democracia", a la vez que rechazó que piense cerrar el país al mundo.Afirmó que la erradicación de la miseria será su prioridad, e instó a "empresarios, iglesias, gobernadores, trabajadores, medios y hombres de bien" a que la ayuden a cumplir esa meta. "No podemos descansar cuando vemos niños durmiendo en las calles", expresó.Luego Rousseff sostuvo que el pueblo brasileño no acepta más inflación ni gobiernos que gasten más de lo que pueden, aunque advirtió: "Rechazamos las visiones de ajustes que caen sobre los más desfavorecidos". Por la continuidad. Dilma manifestó su "compromiso con la estabilidad de la economía, de las reglas económicas y de los contratos firmados", y aludió al fondo social del Pré-sal, la vasta cuenca petrolífera que produce descubrimientos sobre grandes reservas de crudo en el litoral atlántico. En obvia alusión al petróleo y su explotación por parte de la estatal Petrobras, enfatizó: "No alienaremos nuestras riquezas para dejar a nuestro pueblo sólo con las migajas".Dejó para el último su referencia hacia Lula. "Quiero agradecer muy especialmente y con gran emoción al presidente Lula el privilegio de su convivencia y de haber aprendido con su inmensa sabiduría. Convivir durante todos estos años con él me dio su exacta dimensión de gobernante justo y líder apasionado", sostuvo."Sé que un líder como Lula nunca estará lejos de su pueblo y de nosotros. Golpearé su puerta las veces que sea necesario y sé que la encontraré siempre abierta", prosiguió Rousseff, y entonces en los cánticos de los dirigentes y militantes se mezclaron los cánticos por Lula.Tras un "abrazo" final de agradecimiento al pueblo y sin contestar ninguna pregunta de los periodistas brasileños y de todo el mundo que la esperamos en el lugar, la flamante presidenta cerró su mensaje y los aplausos y abrazos en el escenario marcaron el fin del acto. En la Explanada de los Ministerios se desataba otra fiesta.

