El “Alcarajo” de Mar del Plata
Chávez volteó en 2005 en Mar del Plata, con el apoyo de Kirchner, el proyecto de EE.UU. de un área de libre comercio para las Américas.
Mar del Plata era un gigantesco set cinematográfico al mejor estilo Hollywood. Eran los primeros días de noviembre de 2005, y los preparativos para la IV Cumbre de las Américas implicaban el primer encuentro internacional de envergadura en la era Kirchner con Argentina como anfitrión. La seguridad montada en aquella ocasión tenía que ver con la presencia de 30 presidentes de la región, pero en especial con la del estadounidense George W. Bush. Bush llegaba a la Argentina no sólo con un despliegue casi nunca visto por estas tierras. Venía a terminar de cerrar la implementación de una vasta zona de libre de comercio en todas las Américas, que fuese más allá de los tratados bilaterales que tenía con distintos países. El Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) había sido aprobada en la Cumbre de Canadá en 2001 y debía entrar en vigencia el 1° de enero de 2005. Pero su implementación estaba demorada. Por eso, para la diplomacia norteamericana era central una ratificación en Mar de Plata para una pronta entrada en vigencia del Alca, que eliminara barreras comerciales. Algunos países, como por ejemplo México (Vicente Fox) y Chile (Ricardo Lagos), estaban entusiasmados con comerciar directamente a nivel regional con una de las principales potencias del mundo. Otros, liderados claramente por Venezuela más el Mercosur, se oponían por la enorme asimetría que se establecería, y por el debilitamiento de los bloques regionales. Y Bush, quien llegó a nuestra principal ciudad turística para ser la estrella y llevarse el compromiso de tener Alca pronto, se encontró con el protagonismo del venezolano Hugo Chávez, que aprovechó el histórico sentimiento antinorteamericano de los argentinos para montar una fuerte puesta en escena. Acto de fe. Lo primero que hizo Chávez fue organizar el viernes 4 un acto en el estadio mundialista, que se llenó para escuchar al venezolano durante más de cuatro horas, dos de las cuales llovió copiosamente. El acto masivo era no sólo una contracumbre sino también la contracara de una deliberación blindada, de la cual no hubo ni siquiera televisación. Con Diego Maradona al lado, Chávez cerró su discurso repitiendo: "Alca, Alca, Alcarajo". Antes, había hecho contactos para asegurarse de que la iniciativa que impulsaba Estados Unidos no tuviese mayoría en el plenario de presidentes del día siguiente. Aquel sábado 5 de noviembre amaneció soleado y ventoso en Mar del Plata. El plenario comenzó a media mañana y se calculaba que duraría dos o tres horas. Pero, entrada la tarde, la deliberación seguía. Era claro el indicio de que el área de libre comercio que quería Estados Unidos no tenía consenso. Tiempo después, Chávez evocó aquella reunión en el Hermitage. Contó que Néstor Kirchner presidía la sesión y, ante la premura de Bush para tratar el tema Alca, le espetó: "Aquí no venga a patotearnos". Y reveló: "Néstor me llamó aparte antes de empezar y me dijo 'te daré la palabra a ti, así que hablas mucho, mucho, hasta que Bush se canse".Parece que dio resultado porque Bush se levantó antes de las deliberaciones y el gigantesco helicóptero que habían traído las fuerzas armadas de Estados Unidos despegaba rumbo al aeropuerto de Camet cuando aún no había noticias del final de la Cumbre.Bush se fue de Mar del Plata sin su Alca. Chávez y Kirchner lo festejaron como el triunfo diplomático de una sociedad política que se extendió en el tiempo. Chávez no logró imponer su propia idea integradora del Alba (Alternativa Bolivariana), pero abrió una puerta al Mercosur, que lo acogería años más tarde.

