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18 años, mujer embarazada y 8 hermanos que mantener

La familia del ecuatoriano que sobrevivió a la matanza de Tamaulipas transmite incertidumbre y angustia por la suerte del joven.

27 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
18 años, mujer embarazada y 8 hermanos que mantener

La familia del ecuatoriano que sobrevivió a la matanza de Tamaulipas transmite incertidumbre y angustia por la suerte del joven.

Al cumplir los 18 años, el dinero ya no le alcanzó para mantener a sus ocho hermanos, su mujer embarazada de cuatro meses, su abuela y sus dos sobrinas huérfanas de padre. "No pudiendo mantenernos más, pensaba ir allá (Estados Unidos) para ganar un poco más plata, para mandarnos y mantener a ellos, sus hermanos chicos que están en la escuela", cuenta por teléfono María Angélica, esposa de Luis Freddy Lala Pomavilla, único sobreviviente de la matanza de 72 inmigrantes en el rancho de San Fernando, Tamaulipas.

Desde Cuenca, provincia de Azuay, Ecuador, la mujer y el tío de quien alertó a la marina de México sobre la matanza, hacen más preguntas que el periodista. Quieren saber cómo está, dónde está, qué heridas tiene, quién ha hablado con él. Quieren saber si está vivo.

Ramiro, el tío, es el primero que al teléfono, con tono cortés da vuelta a las preguntas del periodista: "Señor dicen que ha pasado algo, es mi sobrino y no podemos saber si estará muerto o estará vivo…".

Se le dice lo que informó el gobierno mejicano, que lo tienen en un hospital. "Qué bueno, gracias, señor, ojalá que sea así, que lo ayuden, no sean malitos. Tiene heridas... ¿en qué parte tiene heridas?".

Le dicen que la herida es en el cuello, producto de un balazo que le hicieron "los Zetas". "Señor, una pregunta, ¿qué ha ocurrido?", pregunta Ramiro. "Han matado a 72 personas, pero él hasta donde se sabe está vivo", se le responde.

El indígena calla unos segundos, la línea telefónica recoge el rumor de un sollozo. "Ojalá sea positivo", retoma con entereza. Ayude no sea malito a mi sobrino, le pido al Señor, él se fue por la pobreza, y pasa esto, por mantener a la abuela, y a la mujer, a los hermanitos menores, todos".

Dos fuerzas opuestas pero idénticas hicieron que Luis Freddy Lala Pomavilla dejara su casucha rumbo al Norte. Ni la agricultura ni la construcción le daban ya lo que necesitaba para alimentar al gentío que lo rodeaba. Y desde Estados Unidos sus padres le pidieron ayuda; estaban ahogados en una deuda de nueve mil dólares, por la que él también tenía ahora que responder.

María Angélica cuenta casi contenta que tiene cuatro meses de embarazo del hijo de Freddy. Hasta el rincón apartado donde vive, a María le llegaron ayer las noticias de México.