El elegido. Cada vez más argentinos optan por esta inversión para proteger sus pesos de la inflación
Las inversiones en ese instrumento pasaron de $ 568.000 millones en marzo a casi $ 1,5 billones en mayo, impulsadas por tasas reales negativas en los bonos CER y el retraso en la actualización de los índices de precios.
Los argentinos encontraron en el plazo fijo UVA su principal escudo contra la inflación en el primer semestre de 2026. Datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran que los depósitos en ese instrumento pasaron de $ 568.526 millones en marzo a $ 1.030.533 millones en abril, y treparon a $ 1.488.983 millones en mayo, una tendencia que no se había registrado en los meses previos.
Este instrumento de inversión ajusta el capital todos los días según la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que sigue el índice de precios al consumidor. A ese ajuste, los bancos suman una tasa de interés adicional, con lo que el rendimiento final supera a la inflación y el ahorro no pierde poder de compra.
Por qué creció tanto en este período

La explicación tiene dos componentes. El primero es el diferencial de rendimiento: los bonos CER a corto plazo ofrecieron tasas reales negativas durante el período, mientras que los plazos fijos UVA se ubicaron en una banda de entre UVA +1% y UVA +2%, según Nicolas Cappella, de IEB.
Los CER rinden negativo porque con la emisión del BCRA para comprar dólares, ese excedente de pesos fue a parar a bonos en pesos, explicó. El mercado prefirió devengar tasa antes que quedarse en dólares, dado que la oferta de divisas de la cosecha gruesa sostuvo la estabilidad cambiaria.
El segundo factor es técnico. El plazo fijo UVA aplica la inflación del mes anterior al momento de constituirse. "Hoy, si uno hace un plazo fijo UVA, tiene 10 días de tasa de inflación de 2,6% más el margen", señaló Nicolas Guaia, de Max Capital.
El rezago que genera la ventana de oportunidad
Guillermo Barbero, socio de First Corporate Finance Advisors, precisó el mecanismo. Los índices utilizados para el cálculo presentan un retraso respecto al contexto actual. "Hoy estás aplicando índices del mes pasado para el devengamiento, y el mes pasado la inflación fue alta (2,6% en abril). Mientras que la tasa del plazo fijo tradicional está bajando rápidamente y la inflación no", indicó.
Esa brecha temporal es la que permitió a los ahorristas capturar rendimientos superiores en los últimos dos meses.
Qué puede pasar en el segundo semestre

La clave está en dos variables. La primera es el flujo de dólares: con el fin del período de mayor liquidación de la cosecha, podría modificarse el escenario cambiario que actualmente sostiene las tasas reales negativas en pesos.
La segunda es la trayectoria de la inflación. Si la inflación desacelera y la tasa del tradicional se mantiene, se equiparan, advirtieron los especialistas. En el segundo semestre, además, el escenario se vuelve menos favorable ya que la merma en el flujo de divisas podría cambiar la ecuación de tasas.
La conveniencia del instrumento, entonces, dependerá de cómo evolucionen los precios y las condiciones del mercado de cambios en los próximos meses.



