Todos los nudos del Presidente
Lo peor es perder la paciencia y tirar del hilo en forma apresurada. Los enredos se desatan nudo por nudo.
La economía que dejó el último gobierno de Cristina Fernández se parece a una gran madeja de hilo completamente anudada, de la cual todos tiran para tratar de desatar su parte del nudo y no hacen más que ajustarlo. Ahora, a la administración de Mauricio Macri se le exige desatar cada uno de esos nudos: –Resolver la crisis energética, que hoy tiene a las empresas sin gas, a las estaciones de servicio sin GNC y al Gobierno importando combustibles; esto sin llevar las tarifas más allá de lo que hoy pueda pagar la gente, las Pyme y la industria. –Sostener el subsidio a los servicios energéticos, que este año se redujo en sólo 16 por ciento; y, a su vez, establecer un reparto más equitativo de fondos entre las provincias y municipios. –Bajar la presión fiscal, que el año pasado terminó en casi 37 por ciento del PIB y, al mismo tiempo, bajar el déficit fiscal, que el año pasado terminó cerca de la sideral cifra de 300 mil millones de pesos (tres y medio presupuestos del gobierno de Córdoba). –Frenar la inflación, que supera el 40 por ciento interanual y, a la vez, recuperar la capacidad de pago a los consumidores. –Incentivar el ingreso de dólares para sostener las importaciones, y evitar que la cotización del dólar baje para no afectar la competitividad del exportador. –Abrir las importaciones para no frenar la actividad y no afectar la producción nacional. –Hacer justicia con jubilados y pensionados (el mínimo roza los cinco mil pesos) y no tocar los engranajes del sistema de seguridad social. –Incentivar a los argentinos con dólares afuera para que los traigan, pero evitar cualquier mecanismo que implique un premio a quien evadió impuestos fugando dólares. –Frenar los despidos en las empresas, pero proteger a las Pyme.Así, la lista puede seguir de modo interminable. Cada sector reclama por qué su nudo no se desató durante el primer semestre y pretende que se lo haga cuanto antes.Está la tentación de pensar que se trata del nudo gordiano y emular a Alejandro Magno, que tras conquistar Frigia (hoy Turquía) acortó camino y eliminó con su espada el complejo nudo que había dejado Gordias. La historia argentina está llena de estos ejemplos y de los perjuicios que dejaron como consecuencia.Es lógico que muchos se queden sin paciencia. Según el economista Luciano Cohan, de Elypsis, a partir de los datos corregidos del PIB –que el Indec informó el jueves pasado–, entre 2011 y 2015 la economía creció en promedio 0,2 por ciento anual, rozando el estancamiento. Así, la gente perdió poder adquisitivo o, peor aún, su empleo; y las Pyme vieron caer sus ventas o, peor aún, que el vecino cerró.Es duro pedir paciencia ahora. De hecho, Macri tuvo que salir a anunciar medidas para reactivar la economía (blanqueo, jubilados, crédito hipotecario, ley para autopartistas, ley para emprendedores, obras públicas). Pero, a futuro, peor es perder la paciencia y tirar del hilo en forma apresurada. Los grandes enredos se desatan nudo por nudo. La cuestión es que se esté, verdaderamente, desatando nudos.

