Sin desarrollo financiero no hay crecimiento
Una herramienta fundamental está casi ausente en el país: el mercado de capitales y un sistema financiero confiable. Los fondos deben canalizarse a inversión de la buena, la que incrementa la productividad del trabajo.
Con cepo y todo, en 2015 la salida de capitales alcanzó 8.000 millones de dólares. Esta cifra determina una tarea que será prioritaria para el Gobierno: evitar que los argentinos sigan girando sus ahorros en dólares a entidades financieras del exterior. Cada dólar de ahorro que se fuga al exterior es un dólar menos de inversión, y nuestro ahorro y nuestra inversión ya son bajos. Las autoridades están trabajando en terminar con los obstáculos que impiden el acceso a los mercados internacionales de capital, ya sea bajo la forma de créditos o de inversión extranjera directa. Eso es positivo pero no influye sobre el flujo de ahorro argentino hacia el exterior. AntecedentesPodría pensarse que esto va a cambiar naturalmente cuando se termine de arreglar con los holdouts y gracias al cambio en el clima de inversión. Sin embargo, es importante destacar que en el mejor momento de acceso a los mercados externos durante la década de 1990, el flujo de ahorro argentino hacia el exterior continuó siendo significativo.Esto es, mientras los extranjeros compraban empresas argentinas y el Gobierno tomaba crédito externo, los ahorristas argentinos hacían inversiones en el exterior a buen ritmo. Para un país rico y con un sistema financiero desarrollado, recibir inversiones del mundo y mandar al resto del mundo es lo más natural porque es una forma de diversificar el riesgo. Pero para un país como Argentina, con un sistema financiero raquítico y que prácticamente no posee empresas multinacionales, se trata de una enfermedad. ¿Blanqueo? Existen versiones que consideran que habría un blanqueo para incentivar el regreso de fondos al circuito. Una medida de este tipo tendría una debilidad, ya que no está claro cuáles serían los canales idóneos para remitir los fondos recuperados hacia proyectos de inversión que incrementen la productividad y, por esa vía, la competitividad de nuestra economía. Los fondos deben canalizarse a inversión y a inversión de la buena, la que incrementa la productividad del trabajo y, por ende, crea empleos con productividad más alta. Cuando se piensan la estabilización y el crecimiento de manera simultánea aparece de manera natural la necesidad de vincular la macroeconomía con la microeconomía. Y hoy en la Argentina una herramienta fundamental para esa tarea está casi ausente: el mercado de capitales y un sistema financiero confiable. El alerta es significativo ya que sin desarrollo financiero no hay desarrollo de la economía.Sin buen funcionamiento de la macroeconomía no hay desarrollo financiero, es una condición necesaria. Pero sin incentivos para que el sector privado coloque sus fondos en los mercados de capital del país, los bancos y otras instituciones no tienen incentivos para realizar la tarea microeconómica de buscar a aquellos que tienen los mejores proyectos de inversión para prestarles la plata. O para mediar de forma de ayudar a asignar los riesgos de mejor forma.En síntesis, no habría que realizar la tarea de estabilización macroeconómica sin encarar simultáneamente la tarea de desarrollar los mercados de capital. En los momentos en los que nuestra economía logró una cierta estabilización y mejoró su clima de inversión, tendió sistemáticamente a caer víctima de fenómenos que perjudicaron nuestra competitividad y ello pasó porque los canales para asignar los fondos a un mejor uso no estaban construidos. Era como, de pronto, tener oportunidad de adquirir muchos camiones y no tener caminos adecuados para usarlos. Si se usaban, se rompían más rápido y no te llevaban a ninguna parte.

