Más dudas que certezas sobre el dólar
Obligado a acelerar la devaluación, el Gobierno llevó la cotización oficial a ocho pesos y mañana concretaría el anuncio sobre la flexibilización del cepo para particulares. Pero la medida requiere de un programa que coordine políticas macroeconómicas.
La semana pasada, el Gobierno nacional tomó dos medidas fundamentales que modificaron el escenario económico de aquellos que operan con el dólar: permitió una devaluación de 17,6 por ciento en cinco ruedas y llevó su valor a ocho pesos. Tras esto, sorpresivamente, el viernes anunció que desde mañana suspendería las restricciones a la compra de dólares de particulares para atesorar y bajará, del 35 al 20 por ciento, la percepción a cuenta del Impuesto a las Ganancias a las compras en el exterior y los viajes, con lo cual dio marcha atrás a la medida contraria que implementó el 3 de diciembre pasado. La decisión buscó frenar una parte clave de la demanda de dólares en el mercado informal, la de los particulares que quieren ahorrar y la de los argentinos que salen al exterior. La medida anunciada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, logró su resultado, al menos por el momento: el dólar blue bajó el viernes 1,3 pesos.Fue tal la incertidumbre que provocaron la devaluación, primero, y el anuncio, después, que entre el jueves y viernes pasado paralizaron una buena parte de la actividad productiva y comercial en el país. La fuerte devaluación trajo la duda de si se trató de una reacción intempestiva frente a los problemas generados por la devaluación gradual que implementa el Gobierno desde diciembre, o si es parte de un programa económico que todavía nadie conoce. Los problemas Hasta que se fue de la dirección del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont permitió a lo largo de 2013 una devaluación del peso de 22,3 por ciento. A partir de allí, aceleró la política de devaluación gradualista, pero esto se rompió la semana pasada con las mayores subas en 12 años. Bajo la actual gestión de Juan Carlos Fábrega, el dólar aumentó 32,7 por ciento y casi la mitad de la devaluación se concentró en los últimos días ¿Por qué semejante cambio? El año pasado, la pérdida de competitividad de las exportaciones y el aumento de las importaciones generaron un importante escasez de dólares; esto generó una pérdida de reservas del Banco Central por cerca de 13 mil millones de dólares en 2013. Estas reservas cerraron el viernes pasado en 29.063 millones de dólares, por lo que cada vez el Gobierno tiene menos margen para salir al mercado a vender para controlar su precio."El mayor problema que tiene hoy la economía es la escasez de divisas. El Gobierno ha tomado medidas de control del movimiento de fondos y de importaciones que no terminan de resolver. Además, el ajuste continuo del tipo de cambio configura un cuadro de expectativa negativa, porque el argentino es muy sensible a la evolución de las divisas. Por eso, el principal desafío ahora es cómo administrar la insuficiencia de dólares", advierte Aldo Ferrer. El economista cercano al oficialismo y ex titular de Enarsa está entre los que abogan por un desdoblamiento temporario del mercado cambiario, entre un dólar comercial (exportación e importación) y un dólar turista (para los particulares), que permita aflojar la tensión hasta lograr la convergencia del tipo de cambio oficial con el dólar blue .Esta alternativa, que los rumores la ubicaban entre las medidas que tenía en análisis el ministro de Economía, Axel Kicillof, quedó, por ahora, descartada con la fuerte devaluación de la semana que pasó. Falta el plan El Gobierno no sólo no podía evitar una devaluación (por las debilitadas reservas) sino que, además, la necesitaba para mejorar los ingresos por exportaciones, que deberían intensificarse a partir de abril con la venta de la cosecha. "Lo que está claro es que el Gobierno dejó el gradualismo y que quiere devaluar. El problema es que no se sabe cuál es la estrategia cambiaria", reflexiona Luciano Cohan, de la consultora Elypsis. Para el economista, el país se direccionaría hacia un tipo de cambio más alto (aunque en esta coyuntura es aventurado proyectar un valor) para en ese nivel moverse bajo un tipo de cambio flexible y "administrado", que nadie sabe cómo funcionará."Luego de esta fuerte devaluación, ahora el Gobierno debe dar señales fuertes de que puede coordinar al resto de los agentes económicos, de que puede contener la inflación, el gasto público, recuperar fondos para el Banco Central y corregir el atraso de tarifas. Hoy, una devaluación permite ganar competitividad por poco tiempo ya que se puede trasladar a paritarias y a los precios; ese es el mayor riesgo, que la economía termine en el mismo lugar que antes", advierte Cohan. En el mismo sentido, para Ramiro Castiñeira, de Econométrica, la administración de Cristina Fernández debe resolver problemas como la inflación y reducir la emisión monetaria. "Si la emisión es de 130 mil millones de pesos, como es lo que se proyecta, en el corto plazo volveremos a tener los mismos problemas. Ignorar tanto tiempo la inflación terminó comiendo la competitividad del tipo de cambio y las reservas", explica. El problema es que el mercado duda de la existencia de ese programa que tanto reclama. Sobre esto, el presidente de Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, opina: "No queda duda de que este nuevo gabinete reacciona frente lo que le va imponiendo el mercado, porque la realidad se impone ante el relato. No hay un programa atrás. No hay una corrección necesaria, ordenada, que vaya resolviendo el problema de fondo: este Gobierno gasta en exceso por encima de sus recursos".

