El caso que cita Caputo. La reconversión de Lumilagro: “Lideramos ventas y vamos a contratar a 60 personas”

Citada como ejemplo positivo y negativo a la vez, la tradicional marca argentina de termos quedó en el centro del debate por el destino de la industria del modelo Milei. La firma defiende su estrategia de adaptación y asegura que la está haciendo crecer como nunca.

20 de abril de 2026 a las 05:59 p. m.
La reconversión de Lumilagro: “Lideramos ventas y vamos a contratar a 60 personas”
Martín Nadler, director de Lumilagro e integrante de la cuarta generación propietaria. “Cuando comencé a liderar la empresa, me motivó ver que perdíamos mercado contra una marca extranjera muy conocida que ni siquiera fue diseñada para tomar mate", dice Martín en alusión a la conocida etiqueta norteamericana; rodeado de los termos y mates con los que hoy le da pelea. (Foto gentileza Lumilagro)

Para el ministro de economía, Luis Caputo, es un ejemplo exitoso de reconversión al modelo económico que empieza a delinear la administración libertaria.

Para los críticos de ese giro, el caso muestra el alto costo que este rumbo tiene y tendrá sobre el empleo y el entramado productivo, en particular el industrial.

Se trata de Lumilagro, la fabricante de termos argentina que con 85 años de historia quedó en medio del debate económico del momento. Martín Nadler, integrante de la cuarta generación de propietarios, es quien comanda la firma hace cuatro años y lidera su transformación; un proceso que el empresario calificó de ineludible.

“En el mundo, los termos de acero se fabrican con máquinas; ya casi no trabajan personas en la manufactura. Si no nos adaptábamos a las nuevas tecnologías y los seguíamos produciendo de manera manual no íbamos a lograr competir ni vender ninguno. El destino era cerrar”, aseguró Nadler en diálogo con La Voz en Vivo.

El camino elegido incluyó reducir fuertemente su estructura productiva local: apagaron los hornos de su planta en Tortuguitas, donde fabricaban ampollas de vidrio para pasar a importarlas; y desarrollaron en China proveedores para el tipo de termo que se impone, el de acero.

En síntesis, achicaron fuerte el músculo manufacturero –con el consecuente recorte de puestos de trabajo– para focalizarse en diseñar productos más innovadores y de mejor calidad, fabricados afuera; y potenciar ventas y marca.

Competir con los grandes jugadores

El viraje les permitió reposicionarse respecto de su principal competidor, Stanley, y dejar de mirarlo de atrás.

De hecho, recortar el avance de ese jugador estadounidense en el mercado argentino fue “la” motivación de Nadler al tomar las riendas de Lumilagro.

“Me motivó ver que perdíamos mercado contra una marca extranjera muy conocida que ni siquiera fue diseñada para tomar mate. Noté que el consumidor argentino estaba dispuesto a pagar más por un termo de mejor calidad. Decidimos dársela, pero en un producto diseñado especialmente para el mate y a un costo lógico. Eso nos está permitiendo captar una parte muy importante del mercado”, relata.

Planta industrial de Lumilagro en Buenos Aires.
Planta industrial de Lumilagro en Buenos Aires. (gentileza Lumilagro)

El objeto “estrella” que desarrollaron es el termo Luminox Pampa, con prestaciones y estética tan atractivas como las de su rival, pero a mitad de precio.

“Lo hacemos en China porque es imposible afrontar una inversión en maquinaria y tecnología como la de nuestro proveedor. En Asia se fabrican todos los termos del mundo, hay una economía de escala que aquí es imposible de lograr”, explicó el empresario. "Ese lanzamiento fue un antes y después para nosotros, tal es asi que duplicamos el volumen de ventas respecto al año pasado".

Fabricar en China implicó reducir de 200 a 100 el plantel de empleados; pero sacó a la empresa de la crisis de demanda en la que estaba sumida y le granjeó lo que califican como un salto “récord”.

La expansión de Lumilagro con un canal comercial

A partir de este y otros productos nuevos (mates, botellas, vasos térmicos, etc.), Lumilagro recuperó mercados en el exterior y planea tener por primera vez en su historia una red de 15 tiendas propias. La primera abrirá en breve en el nuevo shopping Oh!, de Ciudad de Buenos Aires (en el ex Buenos Aires Design).

“Cada local empleará al menos cuatro personas”, remarca Nedler, anticipando que cuando se hayan ejecutado todas las aperturas (en varios años) habrá recuperado al menos 60 nuevos puestos de trabajo; además de dar un gran salto en volumen.

"Históricamente trabajamos a través de distribuidores mayoristas y supermercados, pero aumentar la diversidad de productos nos permitió tener la oferta suficiente como para poder abrir locales directo al público", contextualiza.

"Las medidas que tomamos ya nos permitieron volver a contratar gente. Gracias al nuevo lanzamiento bajamos costos y el volumen de venta está aumentando no sólo en Argentina, sino en el exterior. Comenzamos exportar a mercados en los que años atrás no éramos competitivos. Estamos en Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, México, Estados Unidos, España y Australia”, insistió.

Y detalló: “Un termo de acero fabricado acá que antes vendíamos a 18 dólares FOB (sin seguro, flete, ni extras), hoy, con mucha mejor calidad, se ofrece a 12 dólares FOB. Eso nos abrió un mercado gigantesco y nos hace competitivos frente a cualquier producto del mundo. Estamos liderando las ventas de termos de acero con récords históricos”.

El joven empresario aseguró que los márgenes de rentabilidad para las empresas son bajos. “Cuando importás productos, para lograr una rentabilidad del 15% tenés que multiplicar el valor FOB por siete: eso sucede al incluir fletes, control de calidad, nacionalización y toda cadena comercial, integrada por el mayorista, el intermediario y el local final.

La marca cerró un acuerdo con Disney y lanzó productos customizados.
La marca cerró un acuerdo con Disney y lanzó productos customizados. (gentileza Lumilagro)

Segunda reconversión profunda

–Trascendió en los medios que con este cambio redujeron 170 empleos. ¿Es esa la cifra?

–MN: El número está un poco exagerado porque se compara con el máximo de 300 empleados que tuvimos en momentos de producciones específicas, con personal eventual. Nuestro promedio eran 200 personas y ahora estamos en unas 100. A las otras 100, transitoriamente las dejamos de contratar, pero estoy seguro de que volveremos a tomar gente no en el mismo puesto, sino en servicios.

–La empresa tiene 85 años, ¿está fue su reconversión más dolorosa?

–Por supuesto que fue dolorosa, como todo proceso de reconversión. Pero no es la primera vez que Lumilagro atraviesa algo así. En los '70, tenía 75 empleados y las botellas de vidrio todavía se soplaban a pulmón; por eso tener un termo era un lujo muy costoso para el argentino.

–¿Qué cambios hicieron en ese momento?

–Hicimos una inversión grande y pasamos a fabricar de forma automática, como en el resto del mundo. En ese momento bajamos de 75 a 40 empleados, pero así bajamos tanto los costos que el producto se hizo masivo y la mayoría de la gente pudo dejar de cebar mate con pava. Luego, con los años, pasamos de esos 45 trabajadores al pico de 300 que cité. Hoy atravesamos un cambio muy parecido.

–¿Cree que el Gobierno nacional lleva la apertura comercial al ritmo correcto, o va muy rápido?

–No soy quién para opinar si está bien o mal políticamente. Nosotros nos regimos por criterios empresariales. Si tu fábrica es manual y tus termos son caros, o cerrás o te abrís al mundo para acceder a la tecnología de tu competencia.

–¿Cuándo empezaron a perder mercado?

–Durante la pandemia perdimos mucho mercado porque nuestra competencia podía importar (por tener historial importador) con un dólar oficial bajo y luego vender más caro; mientras que nosotros, al ser productores, no podíamos adaptarnos ni importar insumos fácilmente. El negocio era para unos pocos que importaban a 10 y vendían a 100; ahora que todos pueden importar, la competencia es mayor y los márgenes bajaron.

La mayor amenaza: el contrabando

Por otra parte, el director de Lumilagro calificó de “alarmante” el incremento del contrabando de termos provenientes de Asia, fabricados en un tipo de acero que resulta tóxico para el ser humano.

"Lo alarmante es que uno de cada cuatro argentinos toma mate en un termo tóxico. Con el dólar oficial y el blue tan parecidos, el contrabando es un gran negocio y está golpeando al termo de vidrio. Estos no son controlados por el Inal (Instituto Nacional de Alimentos) y usan un acero que desprende metales pesados en contacto con bebidas calientes, algo prohibido porque es nocivo para la salud", dijo.

Al respecto, agregó: "La gente debe saber que si un termo de acero cuesta menos de 40 mil pesos, es imposible que use el acero adecuado para no intoxicarse. La única alternativa segura por ese precio es el termo de vidrio, sea nuestro o de la competencia”.