Las urnas también hablarán para las empresas
Amado Boudou tiene numerosas amistades en el empresariado de Córdoba. En esos ámbitos, circularon variadas versiones sobre el futuro político del país.
Como toda la sociedad, el empresariado cordobés está con un ojo puesto en las elecciones y, en ciertos niveles de decisión, con el otro ojo siguen de cerca la salud de Cristina Fernández de Kirchner. Para ello, algunos referentes cuentan con información privilegiada: el vicepresidente Amado Boudou tiene en Córdoba numerosas relaciones de amistad. En esos ámbitos circularon, en las últimas horas, variadas versiones y especulaciones sobre el futuro político del país. El delasotismo, por su parte, ha ventilado entre las huestes empresariales su análisis sobre lo que va a suceder cuando los argentinos pasen por las urnas. "Hay dos datos principales: uno, que en 2015 otra persona ocupará el sillón de Rivadavia, el segundo, que Argentina no será Venezuela", afirman con lenguaje florido.Las dos cuestiones son centrales para las decisiones. La posibilidad de que cambien algunos ejes de la actual política económica, que frena la inversión, dispara expectativas. En ese rumbo, se esperan para después del lunes, por lo menos, señales de reacción. Una de las que más se habla es la recomposición tarifaria o un cambio de estrategia respecto del cepo al dólar, motivo de la escalada del paralelo. La renovación del Gabinete nacional, en particular la salida de Guillermo Moreno, es otro punto sobre el cual centran la atención. El cierre de las importaciones es cada vez mayor. Al grifo, como se sabe, lo maneja el polémico secretario. Se estima que en Córdoba hay no menos de 80 pedidos de autorización (DJAI) para la importación de maquinaria industrial que están frenados.Aventar el fantasma de la experiencia venezolana es otra cuestión que alivia. No se trata apenas de una cuestión ideológica, sino también de evitar el descalabro administrativo y el contradictorio entramado de decisiones de un gobierno populista. Un ejemplo es revelador: en 2008, el presidente Hugo Chávez estatizó Ternium-Sidor, una empresa del grupo Techint que fabricaba y vendía tubos sin costura para la industria petrolera. Cinco años después, Venezuela importa esos tubos de China e incluso se los compra a la misma compañía. Sin palabras.

