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La velocidad de los cambios y la vigilia de los inversores

La economía// El Gobierno dio un giro de 180 grados en la política económica con el doble objetivo de estabilizar la macro y transformar estructuralmente el modelo de crecimiento, con eje en la inversión y las exportaciones en lugar del consumo. 

18 de septiembre de 2016 a las 12:05 a. m.
La velocidad de los cambios y la vigilia de los inversores

El Gobierno dio un giro de 180 grados en la política económica con el doble objetivo de estabilizar la macro y transformar estructuralmente el modelo de crecimiento, con eje en la inversión y las exportaciones en lugar del consumo. Las autoridades se mostraron confiadas en que el cambio radical que suponía el nuevo programa económico daría frutos rápidamente. Según la óptica oficial, sólo habría que transitar el primer semestre para arribar a tierra prometida. En concreto, la segunda mitad del año traería consigo una actividad económica en terreno positivo gracias al impulso de la inversión y una tasa de inflación notablemente menor.Sin embargo, los plazos no honraron las expectativas. Los indicadores de actividad de julio resultaron decepcionantes, con muchos sectores como la construcción y la industria agravando su caída. Y lo mismo puede decirse de la inflación, que si bien dio cuenta de una desaceleración, se mantuvo alta, ubicándose en el dos por ciento mensual, lo que representa un ritmo anualizado de 27 por ciento, aún muy por encima del 20 por ciento buscado por el Banco Central para fin de año.La buena noticia es que existe un consenso respecto de que lo que queda del año será mejor. Argumentos Varios fundamentos apoyan esta convicción. El principal, que el Gobierno ha lanzado un ambicioso programa de infraestructura, que comienza a dar sus primeros pasos. Mientras tanto, la inversión privada debería verse beneficiada por el cambio de régimen macroeconómico (en especial por la eliminación del cepo cambiario, la baja en las retenciones y la nueva política exterior), que generó una mejora en el clima de negocios. Aunque con menor protagonismo, el consumo también debería recibir cierto impulso –o al menos dejar de caer–, a partir del incremento de los salarios que en muchos casos se pactó de manera escalonada, la estabilización de la inflación, tasas de interés más bajas, y una política fiscal más expansiva (por ejemplo, los juicios pendientes a los jubilados). El blanqueo –aunque no queda clara su dimensión– debería significar una inyección de dólares para la economía y, al mismo tiempo, un alivio para el Tesoro, que verá incrementados transitoriamente sus ingresos.Así, lo más probable es que, luego de varias semanas complicadas para el Gobierno, hacia adelante vayan apareciendo señales positivas. Sin embargo, lo que no está tan claro es la velocidad a la cual se observarán las mejoras. Corto plazo Hay dos aspectos que aparecen como sumamente relevantes y que en buena medida determinarán el éxito del programa oficial en el corto plazo: la capacidad de la administración actual de coordinar la política económica y, relacionado a esto, cómo se leerá la moderación de las correcciones económicas. Vayamos al primer aspecto. La falta de coordinación de la política económica quedó expuesta en las declaraciones antagónicas del ministro de Hacienda, Alfonso Pray Gay, y del presidente del Banco Central, Alejandro Sturzenegger, respecto de la coyuntura. El primero afirmó: "La inflación hace dos meses era la preocupación; hoy no es un tema". Lo dicho por Prat Gay se interpretó en el sentido de que ahora habría que apuntar todos los cañones hacia una reactivación de la economía. Y como la autoridad monetaria ha venido estableciendo altas tasas de interés para detener la inflación y esas tasas podrían desincentivar el consumo, la traducción de las palabras del ministro fue: es hora de que el Central baje las tasas. Pero Sturzenegger fue categórico en sentido contrario al afirmar que "una baja en un mes puntual no es indicador suficiente. Un proceso de desinflación necesita meses para consolidarse". Cortocircuitos Los cortocircuitos entre dos piezas clave de la política económica generan incertidumbre sobre cuál será el rumbo que seguirá el Gobierno a futuro. Si las expectativas no están ancladas en torno a un escenario, parece poco probable un repunte importante de la inversión. En este sentido, el presidente del Banco Central dijo que "si este nuevo régimen no se entiende, obviamente la desconexión de expectativas con la realidad de las acciones de la autoridad monetaria hará más costosa la desinflación". Esto es cierto. Pero también lo es que para evitar una situación así, el primer paso es mostrar altos niveles de coordinación entre los hacedores de política. El Gobierno, en este sentido, desaprovecha su fortaleza más evidente: la mudanza de expectativas positivas que generó el cambio de administración en cuanto a diseñar un camino nuevo para crecer y crear empleo. El consumo va a crecer junto con el empleo. Pero el consumo no puede liderar en una economía donde los incentivos a la inversión y las exportaciones vienen de un largo período de letargo. * Director de Abeceb, ex secretario de Industria, Comercio y Minería de la Nación.